Represamiento del río Guayas: solución a inundaciones en Guayaquil
Los grandes beneficios que se obtendrían justifican plenamente la realización de estudios avanzados de ingeniería
Gran parte del área urbana de Guayaquil se inunda cuando ocurren lluvias fuertes y prolongadas, en especial durante la estación invernal, y esta situación se agrava cuando coinciden con los altos niveles de marea, que suceden dos veces al día. Esto dificulta totalmente la movilidad vehicular y de los ciudadanos. Impedir el ingreso del gran volumen de agua de mar mediante un conjunto de válvulas de control en el estuario del río Guayas podría eliminar estas inundaciones. Con estas compuertas se podrían mantener niveles adecuados en el río, permitiendo la descarga de los sistemas de colectores de agua lluvia y de las crecientes de los ríos Daule y Babahoyo.
En 1986 presenté en un Simposio sobre riesgos por inundaciones, un proyecto a nivel de prefactibilidad para construir una estructura de represamiento en Punta de Piedra, 32 km aguas abajo de Guayaquil, que bloquearía 800 millones de m³ de agua de mar por ciclo de marea. Este tipo de sistemas ya se aplican con éxito en Holanda, donde diques y compuertas han recuperado terrenos bajos para agricultura e industria, y en Londres, donde protegen a la ciudad de inundaciones por altos niveles del Mar del Norte y grandes tormentas, como la de 1953.
Para Guayaquil significaría estar exenta de las inundaciones cuando coinciden lluvias intensas y mareas altas, y beneficiaría a otras poblaciones de la Cuenca del Guayas, como Daule, Babahoyo, Milagro y Salitre, al permitir la descarga de los grandes caudales de sus ríos. Sería conveniente que la Municipalidad de Guayaquil, con apoyo del Gobierno Nacional, gestione un convenio con Holanda para contar con expertos que revisen el proyecto y lleven a cabo estudios definitivos, para luego asegurar el financiamiento para su construcción.
Este proyecto representaría una verdadera llave del sistema hidrográfico de la Cuenca del Guayas, evitando los efectos negativos de las mareas y reduciendo significativamente los problemas de inundación en las áreas tradicionalmente afectadas. Los grandes beneficios que se obtendrían justifican plenamente la realización de estudios avanzados de ingeniería y socioeconomía para verificar su viabilidad y eficacia.
José Eduardo González Ugarte