Réplica a: “La guerra seguirá para largo”
Hay que señalar, que la gran mayoría de los ciudadanos rusos son claramente conscientes de que la operación fue una medida preventiva
Tengo el honor de saludarlos muy atentamente y solicitarles publicar mi réplica a otro artículo de carácter antiruso del exembajador ecuatoriano en la URSS Sr. Juan Carlos Faidutti, titulado “La guerra seguirá para largo”, que fue publicado en las páginas del diario Expreso el día 12 de febrero.
Tengo serias dudas sobre la afirmación del Sr. Faidutti de que el poder y la capacidad de los tanques alemanes Leopard-2 y británicos Challenger que los Estados occidentales intentan suministrar a Ucrania “permitirán fácilmente desalojar a los invasores y hasta invadir el territorio enemigo”.
El señor Faidutti, que trabajó en nuestro país, no puede evitar comprender qué sentimientos y asociaciones evocarán en nuestra gente y nuestros militares los tanques alemanes con cruces en su armadura en el territorio de las tierras rusas históricas. También me gustaría recordar que, según el Ministerio de Defensa de Rusia, solo en enero de este año las pérdidas de formaciones ucranianas en tanques y vehículos blindados ascendieron a 341 unidades, incluida la asistencia occidental.
Quisiera enfatizar que ningún suministro de armas afectará la determinación con la que Rusia logrará los objetivos de la operación especial militar.
El presidente de la Federación de Rusia, Sr. Vladímir Putin, dijo el 2 de febrero durante el 80 aniversario de la derrota de las tropas nazis en la Batalla de Stalingrado: “no enviamos nuestros tanques a sus fronteras, pero tenemos algo para responder y el uso de vehículos blindados no terminará con el asunto. Todos deben entender eso”.
Consideramos la conclusión del Sr. Faidutti que “a Putin, si no logra imponerse en esta guerra que no tenía razón de ser, le puede costar su cargo”, como una intervención en los asuntos internos de nuestro país. Hay que señalar, que la gran mayoría de los ciudadanos rusos son claramente conscientes de que la operación fue una medida preventiva forzada para proteger a nuestro pueblo en nuestros territorios históricos y eliminar la amenaza a Rusia desde la OTAN y el régimen títere neonazi en Kiev.
Vladimir Sprinchan
Embajador de Rusia