Sobre la réplica a “La decadencia de los dictadores”
En el caso particular de Juan Carlos Holguín, él fue uno de los pocos destacados ministros del actual gobierno
A diario a la ciudadanía le toca leer en la prensa ecuatoriana temas irritantes contra la moral y principios básicos de una sociedad medianamente civilizada.
Con estupor leemos, ahora con más frecuencia que antes, cómo jueces liberan a delincuentes que fueron detenidos en delito flagrante, o lo peor, con sentencias.
Lo que nos estaba faltando encontrar es el cinismo. Me refiero a la réplica del embajador ruso Vladimir Sprinchan a un artículo de Juan Carlos Holguín publicado en su diario el pasado 27 de junio bajo el título de “La decadencia de los dictadores”. El mundo es testigo de las políticas autócratas de Putin y del genocidio que están cometiendo en Ucrania. Son hechos reales, no suposiciones. Estoy seguro de que buena parte de los ecuatorianos estamos claros de esa realidad. Otros tantos, aspiramos que los tiranos que hoy gobiernan Rusia sean llevados a las cortes penales internacionales, tal cual se hizo con los nazis en el juicio de Núremberg. Dicho juicio fue la base para el desarrollo del Derecho Penal Internacional, así también sus principios, que fueron adoptados por la Asamblea General de la ONU.
Se debe destacar que dentro de los principios está que no tan solo son culpables los jefes de Estado y su Gobierno, sino también los que siguen ordenes de un superior. Claro está, cuando se comete un delito.
El artículo de Juan Carlos Holguín expresa su opinión basada en hechos. El señor embajador busca desvalorizar dicha opinión calificándolo como un “perdedor político que no ha durado en su cargo más de un año y medio”. Seguramente para él es difícil comprender que en países democráticos existan personas que pueden opinar sin temor a ser enviados a lugares inhóspitos como Siberia y que los cargos públicos no son eternos.
En el caso particular de Juan Carlos Holguín, él fue uno de los pocos destacados ministros del actual gobierno.
Después de dar lectura en varias ocasiones a la réplica llego a pensar que su origen podría provenir de un Chatbot (inteligencia artificial que cambia todo) administrado desde la FSB (ex KGB).
Luigi Fossati M.