Regularizar 400 barrios en la capital
La nueva gestión debe establecer los límites de la ciudad y de áreas de protección ambiental
Las laderas y quebradas del Pichincha serán preocupación del alcalde electo de Quito, así lo manifestó en campaña y una vez conocida su victoria. Cabe recordar el dolor de las familias de los barrios de la Comuna, Pambachupa y La Gasca que afrontaron un fuerte aluvión con su carga de muerte, dolor y destrucción hace un año. Ahora el alcalde electo manifiesta que se van a regularizar 400 barrios. Hay una ladera en la cual se acostumbra en época de elecciones o algún importante evento manifestar una opinión con gigantes carteles a simple vista; y a pocos metros hay asentamientos humanos, nuevos barrios en una zona de alto riesgo. ¿Cómo es posible que la municipalidad no haya observado que la aparición de estos nuevos barrios en los últimos 10 años es una de las causas del desastre natural de enero de 2022? El área de protección ambiental compuesta por bosques, fauna y áreas silvestres fue alterada y detrás de estos nuevos barrios está la mano oscura de traficantes de tierra e invasiones. ¿Qué ha hecho el gobierno local por remediar esta situación que persiste y se agrava con el pasar del tiempo? Poco o casi nada. El alcalde electo debe considerar el desalojo de forma negociada en las laderas del Pichincha; se debe restaurar el orden de la naturaleza. La nueva gestión debe establecer los límites de la ciudad y de áreas de protección ambiental y la recuperación de las quebradas con autogestión de la comunidad y la institucionalidad, pero sin negociar la seguridad de sus habitantes.
Wagner Mantilla Cortés