Cartas de lectores

Se necesita incrementar las pruebas para proteger a la gente

Recomiendo tomar los ejemplos de China, Corea del Sur, Japón y Chile. Se han cometido errores en el combate y la prevención del coronavirus, pero es el momento de corregirlo. En Chile, país con una población parecida a Ecuador, se han hecho 48.630 test, hasta hoy.

Se detectaron a tiempo 4.152 casos del virus, que ocasionaron 27 muertes. Pero en Ecuador no se dio la responsabilidad a epidemiólogos nacionales y solo se ha hecho la cuarta parte de muestras y ello cuando la enfermedad está avanzada o derivándolos a otros centros o a su casa, convirtiéndolos en peligrosos focos de infección, que terminaron muriendo en sus hogares o en las calles.

Y ahora, cuando la enfermedad está desbordada, se han registrado 11.309 tests con la aterradora cifra de 7.940 casos, entre confirmados y sospechosos, de los cuales nos informan que han fallecido 172 personas. Son centenares los fallecidos supuestamente por neumonía o por el corazón, como dice la gente sencilla, mientras continuaban hasta el jueves pasado sin poder enterrar a sus muertos.

Si Chile, con una población aproximada de 19 millones, tuvo hasta el sábado solo 27 muertos, fue por una medida acertada del presidente Piñera, quien desde enero, dispuso preparar un plan nacional contra la anunciada epidemia, lo que no se hizo en Ecuador.

Además, a diferencia de lo que acontece en Ecuador, Chile no limitó la toma de pruebas o test a laboratorios del Estado y con orden médica, sino que ya trabajan 49 laboratorios, incluidos de universidades y privados, que pueden hacerlos con la obligación de reportar los resultados, para efecto estadísticos. Esencial es el diagnóstico, curar a los contagiados y el cerco epidemiológico: las estadísticas solo sirven para determinar el progreso de la epidemia y controlarla.

Nuestro país siempre ha tenido prestigiosos médicos que muy bien pudieron detectar a tiempo el virus mediante diagnóstico clínico o test de laboratorio, y salvar muchas vidas. Ecuador y otros países demoraron en ordenar el aislamiento domiciliario y en limitar la movilización de personas. Y se demoraron también en recomendar el uso de mascarillas, facilitando su importación y comercialización, así como de los medicamentos que están dando resultado para combatir la epidemia.

Tampoco se ha protegido a esos héroes de la primera línea que hacen el servicio de urgencias como médicos, enfermeras, policías, militares, bomberos, comerciantes, transportistas, etc. Y hoy lamentamos la muerte de casi 40 médicos y personal de salud. Esta es una guerra. Por consiguiente, pedimos que se permita realizar test sin restricción para detectar a portadores del virus, de manera especial en Guayaquil y su área metropolitana, que incluye Samborondón, Durán y Daule.

Ab. Wilson Sánchez Castello