Cartas de lectores

Es el momento de la justicia

Luchar contra la corrupción también es analizar de forma individual a los involucrados y juzgarlos... 

Hoy los jueces del tribunal de apelación del caso Sobornos darán a conocer su decisión. La expectativa es enorme y la ciudadanía espera justicia, pero lo justo también es preguntarse si en este proceso, con 20 procesados, varios cientos de expedientes judiciales, con una sentencia de más de 700 págs., pueden existir inocentes. Y sí, es posible. Uno de ellos es Edgar Salas León, constructor con más de 50 años de experiencia, que al final de su carrera se vio injustamente involucrado en un proceso en el que no se ha podido demostrar que él haya cometido un delito, menos aún, el de cohecho. La sentencia de primera instancia que lo condena a 8 años de privación de libertad posee una serie de inconsistencias recogidas en un informe del Observatorio de Derechos y Justicia del Ecuador, por ej.: ha sido condenado con pruebas y testigos de otro procesado; se lo confunde con la empresa Suárez Salas Constructores, sin ser propietario, socio, ni trabajador de ella y se lo castiga solo por tener el mismo apellido de esta constructora que fue investigada por Fiscalía, pero que no fue procesada. El único testigo que declaró en su caso jamás afirmó que Edgar Salas haya contratado con él servicios para una campaña política. El propio juez del tribunal de juicio al preguntarle quién le pagaba por los servicios para Alianza PAIS, enfáticamente dijo que era la Tesorería del partido, nunca Edgar Salas; sin embargo en la sentencia se pone otra cosa. Todos esperamos justicia pero no a costa de la libertad de una persona que, precisamente, en 2012-2016 vio a la empresa de la que fue representante legal, quedar en quiebra por la falta de pago del Estado. Resulta absurdo pensar que se entregue dinero para que, a cambio, el Estado quiebre la compañía. Es inadmisible que en la sentencia se mencionen hechos que nunca sucedieron, como que Edgar Salas fue nombrado por la Sra. Pamela Martínez. Ella ni siquiera lo nombró y la sentencia dice lo contrario. Luchar contra la corrupción también es analizar de forma individual a los involucrados y juzgarlos con base a las pruebas actuadas. Soñar con un país mejor también implica reconocer errores que se pudieron cometer, pero que el poder judicial tiene capacidad de enmendar y proclamar su carácter independiente e imparcial. Solo se pide objetividad; confiamos en la justicia ecuatoriana y no tener que acudir a cortes internacionales en que nuestro país ocupa deshonrosos primeros lugares.

José Molina Gallegos

Abogado defensor de Edgar Salas León