Ya llegó el infierno real
Ya solo nos queda un profundo y urgente cambio, una revolución global contra esos demonios reales que han provocado este infierno real, con su consumo ostentoso
Ahora sí que llegó de verdad el infierno. No aquel imaginado a partir del fuego perenne que consumía los desperdicios en las laderas de una ciudad edificada sobre un monte, Jerusalén. No: lo que tenemos aquí es el fuego físico, real, que desde la Tierra o desde el Sol acaba con nuestros cuerpos o medios de subsistencia, provocando masivas migraciones climáticas a lugares aún habitables del planeta. Ni los más ricos, principales culpables de este calentamiento mortal, conseguirán escapar a otros planetas. Ya solo nos queda un profundo y urgente cambio, una revolución global contra esos demonios reales que han provocado este infierno real, con su consumo ostentoso.
Martín Sagrera Capdevila