¡Qué ironía para Guayaquil!

  Cartas de lectores

¡Qué ironía para Guayaquil!

Creo que hay un error en la redacción de la información publicada, que pronto será corregido, y Nicasio Safadi será nuevamente el nombre de aquel lugar del museo al que los jóvenes llegan a nutrirse de nuestra bella música ecuatoriana.

Todos sabemos que el museo de Música Popular Julio Jaramillo fue creado por la historiadora Jenny Estrada para beneplácito de todos los guayaquileños que vieron así cubierta la necesidad de difundir, transmitir y perennizar en la memoria colectiva de la población, nuestra música. Con el mismo objetivo fundó, en el museo, la Escuela del Pasillo Nicasio Safadi, que se convirtió en centro de encuentro de los jóvenes con la música nacional. Pero el 23 de julio, cuando la ciudad estaba ya en plenas celebraciones, nos enteramos por la publicación de un diario local que la escuela había cambiado su nombre por el de Centro de Creación y Promoción Cultural Artística. ¿Por qué se elimina el nombre de un personaje que habiendo nacido en Beirut, amó tanto a la ciudad donde creció y vivió, que pudo componerle una melodía que penetró en el corazón de sus habitantes, hasta convertirla en su himno popular: Guayaquil de mis amores (1929.) El nombre de Nicasio Safadi, de muy amplia producción musical, es un referente que con mucha gratitud recordamos los guayaquileños; su canción es entonada con el mismo amor que su compositor debió sentir al crearla, por eso la hemos convertido en un indiscutible símbolo de nuestra identidad ciudadana. Creo que hay un error en la redacción de la información publicada, que pronto será corregido, y Nicasio Safadi será nuevamente el nombre de aquel lugar del museo al que los jóvenes llegan a nutrirse de nuestra bella música ecuatoriana.

  Lic. Rosa Lalama