La inseguridad en el país se ha convertido en un dolor de cabeza

La inseguridad se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza por la violencia y crueldad con que actúan los delincuentes.

Uno de los problemas más acuciantes es el incremento de la inseguridad urbana. El sentimiento de inseguridad se ha agudizado por las impactantes noticias, videos e imágenes difundidas en redes sociales y medios de comunicación, que muestran robos, asaltos a mano armada en viviendas, en urbanizaciones privadas, restaurantes, negocios, transporte público y privado, atracos en las calles y sicariatos cada vez más violentos, además de las ‘vacunas’. La percepción de inseguridad es producto de una combinación de factores como narcotráfico, desempleo, informalidad, desigualdad social y pobreza. El deterioro de la seguridad ciudadana es una más de las terribles secuelas del incremento del narcotráfico, originando daños permanentes sobre las estructuras económicas y sociales, que aumentaron los riesgos en salud, educación y empleo, en especial de los jóvenes; combinado con un problema enorme de diseño institucional del aparato de Justicia, que permite altos niveles de impunidad. La respuesta a este lacerante mal debe ser el fortalecimiento de las entidades policiales y técnicas que tienen que ver con este fenómeno. Las autoridades locales, provinciales y el Gobierno deben crear verdaderas estrategias de choque para combatir esta pandemia delincuencial que nos azota. No se saca nada con ignorar o soslayar lo que estamos pasando los habitantes. La inseguridad se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza por la violencia y crueldad con que actúan los delincuentes.

Ec. Mario Vargas Ochoa