Otro gallo que se va
Yo, por mi parte, no te olvidaré. Siempre serás el gallo que mejor cantó
Pero no del todo. Aún continúa entre los vivos, pero ya no quiere cantar. Tal vez en su propio gallinero. Y es que son tantos los que se han ido que casi ya no queda nadie en quien creer. Muchos dirán “se va a su manera”, sin bombos ni platillos, calladito.
Pero es pronto y ya se siente su vacío. El hueco que deja ya duele. Me acostumbré al eco de su voz y al azul de sus faroles. Aunque siendo varón… lo quería, como se quiere a un padre, a un hermano, a un amigo.
Solamente me conforta saber que no necesité de su eterna partida para poder dedicarle unas palabras, unos pensamientos, unos sentimientos.
No creció como el siglo, pero sí con las pantallas. Desde blanco y negro hasta multicolor. Desde la pantalla chica hasta “en todas las pantallas”. El legado que deja es difícil de emular.
El cerro se está quedando vacío de aquellos que un día forjaron la magia de la televisión ecuatoriana. En otras pantallas también se están yendo. Parece que la edad se les vino encima y prefieren irse antes de que ‘los vayan’.
Los nuevos gallos están muy pollitos. Habrá que esperar a que las peras estén maduras… a ver si cantan mejor.
Yo, por mi parte, no te olvidaré. Siempre serás el gallo que mejor cantó.
Roberto Montalván Morla