El apocalipsis de los Mayas y su legado para las sociedades del siglo XXI

Desde la llegada de los españoles a Mesoamérica en el siglo XVI hasta hoy, uno de los temas más incomprendidos en la arqueología es por qué la sociedad Maya desapareció. Al llegar al sur de México, Guatemala, Honduras, El Salvador y Belice, los españoles encontraron ciudades abandonadas hacía siglos. Por eso se busca entender qué pasó y cuáles fueron las razones de que los Mayas sucumbieran. En realidad nunca hubo un imperio Maya, solo ciudades-estado. Tenían rasgos culturales similares, pero cada ciudad mantenía su independencia, como Atenas o Esparta en Grecia, con su propia estructura política, social y comercial, y también eran guerreras entre sí. Entre ellas estaban Copán, Tikal, Chichén Itzá, Palenque y Calakmul, cada una con su propia dinastía y linajes de reyes. La historia prehispánica de los Mayas tiene tres períodos: Preclásico (2000 a.C.), Clásico (250-900 d.C.) y Posclásico (900 d.C. hasta la llegada de los españoles). El Clásico fue el de mayor desarrollo y construcción de muchos edificios y plazas, pero el período que nos interesa es el Posclásico. En esta etapa la sociedad Maya colapsó. Los arqueólogos han encontrado evidencia de sequías y crisis climáticas, posiblemente agravadas por su propio impacto ambiental. Tomando como ejemplo la ciudad de Copán en Honduras: albergaba miles de personas y para construir necesitaban mucha madera y estuco, elaborado con piedra caliza quemada. La tala excesiva provocó crisis climática, dejó de llover y generó escasez de agua y hambre. En Tikal y Calakmul, la pintura roja a base de sulfuro de mercurio pudo haber contaminado el agua y enfermado a la población. Además del hambre y la contaminación, las guerras interminables por poder y conquista de otras ciudades empeoraban la situación. En 850 d.C., la erupción del volcán Chinchón cubrió de cenizas las ciudades y apagó el sol, presagiando su abandono. Cada ciudad se dispersó a distintos lugares.

La historia se repite: en el siglo XXI vivimos abusos similares a la naturaleza, multiplicados por miles de veces. La naturaleza, como con los Mayas, nos pasará factura por tanto abuso e irrespeto.

Gustavo Costa von Buchwald