Ecuador carece de gestión de riesgos

Es imprescindible que la prevención, entre otros temas, sea parte del discurso político

Se dice que en el segundo semestre del presente año existe una gran probabilidad de que ocurra el fenómeno de El Niño, evento climático recurrente en la Costa ecuatoriana, frente a lo cual se anuncia, como gran novedad, la necesidad de tener planes de contingencia para minimizar sus efectos.

En nuestro querido Ecuador, en los últimos 60 años se han presentado seis fenómenos de El Niño, de los cuales los de los años 83 y 98 fueron los más grandes del siglo XX, además de otros desastres como sequías, terremotos, erupciones volcánicas, y una gran vulnerabilidad agravada por el impacto de las migraciones a las ciudades, y de las actividades agrícolas y piscícolas que aceleran la erosión, sedimentación y la contaminación de los cuerpos de agua. Luego de El Niño del 98 surgieron las debilidades físicas, sociales, técnicas, culturales, institucionales y políticas, las mismas que mostraron que la vulnerabilidad de la región había crecido.

En la actualidad, durante y después de los desastres se evidencian las debilidades institucionales, no solo en la inmadurez para atender y canalizar la ayuda a las poblaciones afectadas, sino en la inexistencia de normas durante la reconstrucción que incluyan criterios preventivos y sociales basados en la experiencia local o mundial. Todo esto, sumado a la falta de una cultura sobre la prevención y reducción de desastres a todo nivel, hace cada vez más repetitivos los sufrimientos de la población.

En este escenario, la reducción de la vulnerabilidad se vuelve un objetivo del desarrollo sostenible, al mejorar la calidad de vida en el campo y las zonas urbanas, facilitar las inversiones y los rendimientos de la producción, para lo cual es menester hacer partícipes a las comunidades de las amenazas y la vulnerabilidad en su territorio, analizar los planes para la prevención y reducción de los desastres, así como discutir con ellos sobre la planificación de las obras de aprovechamiento hidráulico y las perspectivas para el financiamiento y operación de las mismas.

Es imprescindible que la prevención, entre otros temas, sea parte del discurso político y de los objetivos del Estado, a no ser que nos sintamos maravillados de nuestro Ecuador, al igual que lo estuvo Von Humboldt a inicios del siglo XIX.

Jacinto Rivero Solórzano