No te desanimes
Muchas de las grandes obras de la literatura universal han sufrido estruendosos rechazos editoriales. Pienso en la docena de editoriales que rechazaron el Harry Potter de J. K. Rowling (es multimillonaria, lujo al que pocos escritores llegan, y sus novelas del joven mago han vendido más de 400 millones de copias). Marcel Proust recibió un portazo en el rostro de la alemana Ollendorf, que devolvió el manuscrito de En busca del tiempo perdido “porque las primeras 30 páginas le parecieron plúmbleas y retóricas” (Otero Barral; 2017). El Nobel británico T. S. Eliot, director de Faber & Faber, desestimó Rebelión en la granja, de George Orwell, afirmando que: “no estamos convencidos de que este sea el punto de vista adecuado para criticar la situación política actual” (Otero Barral; 2017); en 1973, 28 años después de ser publicada por primera vez y prohibida en varios países, la distopía de Orwell y sus dictatoriales cerdos Napoleón y Bola de Nieve habían vendido 9 millones de copias. El estadounidense John Kennedy Toole, abrumado y deprimido por las constantes negativas que recibía tras enviar su texto La conjura de los necios, se quitó la vida. Tras varias insistencias de su madre, el libro vio la luz póstumamente en 1980 convirtiéndose en éxito de ventas y ganando al año siguiente el premio Pulitzer. En un mundo donde se escribe mucho y se lee poco, las exquisiteces editoriales al seleccionar manuscritos desaniman a más de un escritor. La tenacidad y persistencia serán siempre la mejor respuesta; si se cierra una puerta, más adelante se abre una ventana. “Pueden impedirte ser un autor publicado, pero nadie puede impedirte ser un escritor”, dijo Katherine Neville, ingeniera de Missouri que firmó una novela con 64 personajes, relacionada con el ajedrez (Díaz Caviedes; 2012). Fue publicada en 1987 en Ballantine Books, traducida a 12 lenguas, con reiteradas ediciones y vendidos millones de ejemplares. Como dijo Simone de Beauvoir, “escribir es un oficio que se aprende escribiendo”.
Pablo Virgili Benitez