En defensa de la política y los políticos
Los politiqueros, politicastros y politiquillos corruptos siempre han tratado de engañar a la ciudadanía, lavándose las manos
La política es la “ciencia y el arte de gobernar”, el conocimiento más importante, la madre de todas las ciencias. Esta actividad es digna de encomio; enaltece a la persona que la ejerce. La política es la práctica de la honestidad, eficiencia e integridad moral. Resulta rechazable de todo punto de vista que se pretenda mancillar a la noble actividad de la ciencia política, confundiéndola con actos deleznables, despreciables, que no merecen ser tenidos en consideración, pretendiendo confundir todos los actos de corrupción como si fueran accionar político. El profesional de la política es el politólogo, que reúne condiciones de conocedor de la realidad nacional e internacional, por ello su actividad debe estar acompañada de verticalidad y transparencia, que le permitan descartar toda deshonestidad y hechos atentatorios a la ética. Los politiqueros, politicastros y politiquillos corruptos siempre han tratado de engañar a la ciudadanía, lavándose las manos, señalando que lo malo es producto de la política. Rechacemos tan nefasta posición; los agoreros del desastre y engañadores de la verdadera situación buscarán siempre engañarnos. Soy político con mucho honor, pienso en voz alta, con una posición académica-científica que me permite dar mi opinión, reconociendo cuáles son los activistas políticos; en el caso de los presidenciables, el candidato F. Villavicencio es el único que ha combatido la corrupción.
Ricardo Ordóñez Jaramillo