Dar a todo un sentido profundo
Compartir es una razón más para vivir, a mi juicio la única en realidad.
A todo lo que nos circunda, los humanos tenemos que darle un sentido profundo, si en verdad queremos restablecer la concordia en el planeta. Mirarse a sí mismo para verse y poder oírse puede ser un buen estímulo para comenzar a reconocerse con sentido de responsabilidad. La primera batalla, sin duda, ha de ser la de propiciar un orden social fundamentado en la ecuanimidad. Lo prioritario radica en cultivar el amor hacia toda existencia, con una adecuada distribución de los bienes, que nos ayude a levantar la cabeza y a esperar con ganas el nacimiento de un nuevo despertar.
Nos merecemos disfrutar del momento, y para conseguirlo, no hay otro modo que amarse sin más. Todo esfuerzo, en este sentido, vale la pena. Así, los moradores de todos los pueblos han de poseer un espacio para su propio desarrollo humano. Donde no tengamos necesidad de emigrar para realizarnos, donde trabajar dignamente para quedarse sin desesperarse, donde el niño pueda ser niño, el joven ser joven, y el mayor pueda donar su experiencia.
No malgastemos ninguna etapa vivencial, que hay una ley de vida, que afirma que uno debe crecer participando.
Compartir es una razón más para vivir, a mi juicio la única en realidad.
Víctor Corcoba