La culpa no es del constructor
En el precio unitario el principal parámetro es el rendimiento, experiencia del constructor, no del diseñador (foco de corrupción).
Muchas son las falencias de la obra pública: mal ubicada, construida sin estudios, contratada a dedo, mala calidad, sobreprecios, plazos incumplidos, inconclusas, sin recepción. El ser construidas y explotadas sin planificación no es culpa del constructor, es de la institución pública. Encarga los estudios a terceros y con el resultado contrata el diseño, que es ejecutado sin seguimiento ni control (queja del constructor). Entre los entregables del diseño está el presupuesto de obra, que la institución sin ningún análisis previo transforma en presupuesto referencial para contratar la construcción con otra persona, a quien entrega para que sirva de guía en la preparación de su oferta. Más grave aún, sirve de base para la selección del contratista. Por su origen el presupuesto referencial es mal estimado (sin experiencia en construcción), mas con el afán de ganar el contrato el oferente obligado renuncia a sus recursos y copia con todos sus defectos hasta el valor total, desacierto que provoca la mayor parte de falencias. El presupuesto de obra es específico para cada constructor, está compuesto por un conjunto de rubros que concatenados forman la obra; cada uno tiene un precio que depende de la cantidad de obra y precio unitario. El acierto en la estimación de estas variables califica la bondad del presupuesto. El presupuesto referencial es propio del diseñador que no conoce el proceso de construcción. En el precio unitario el principal parámetro es el rendimiento, experiencia del constructor, no del diseñador (foco de corrupción).
Marco A. Zurita Ríos