Corruptos y traidores
Aunque quisiéramos estar en desacuerdo debemos aceptar que el sistema educativo ha quedado debiendo en la orientación cívica. Diario Expreso mediante su sección Opinión nos trae la nota de Xavier Flores, Escobedo, corrupto y traidor. Nos desayunamos con que el realista arequipeño Escobedo por un pago se cambió de bando, obtuvo -en astuta maniobra- ser jefe militar de Guayaquil para dar paso a sus protervos deseos de ambición y poder, alcanzando lo más ruin del ser humano: la traición al mismo Olmedo. “No era el amor hacia la Patria ni su independencia lo que había hecho tomar parte activa en la transformación de la provincia Libre pero sí la ambición de poder y el deseo de mejorar su particular economía…”, sugiere Flores Aguirre. Es digno descollar el reconocimiento y gratitud de los ciudadanos del puerto al resaltar el nombre de quien resultaría expulsado de la urbe a la cual nunca retornó. ¿Ostracismo personal o presión social de los guayaquileños? Ojalá nos dieran luces los investigadores. Toca a los medios de comunicación -que sí se revisten de seriedad-, intentar dar luces sobre la veracidad de ciertos recuerdos y celebraciones que pareciendo insignificantes siguen haciendo mella en nuestra poca robusta personalidad ética como ecuatorianos. Los políticos deberán recordar que los pueblos olvidan, ¡la historia jamás!
Ricardo López González