Cartas de lectores: ¡Hoy cantemos al alma...!
No más llanto ni querella por ser dueño de una estrella que en el firmamento brilla
Si de Dios aspiro vida, del mundo espero su esencia, que dé paz a mi conciencia al actuar sin desvarío; pues lo que es tuyo no es mío y lo mío no es demencia. Es la paz de mi conciencia que respeta lo adquirido con esfuerzo y gran latido de mi ser con su experiencia. Cada quien tiene lo suyo, que le viene por derecho, no invadas campo ajeno, por muy recto o muy maltrecho que les toque a su vivir.
Déjalos por fin sentir y vivir sus experiencias, que por fin y al fin de cuentas les hará caer en cuenta su buen o mal proceder; toda vez que el alma siente lo que tiene ahí que hacer. A veces sentimos dudas de tal o cual situación y nos viene a la razón actuar con comedimiento; pero si ese no es momento que nos llama a esa acción, es mejor abandonarla sin pena ni desolación.
Porque intrusos seremos siempre cuando habla la razón. ¡Quién quiere perder la vida! por las puras como dicen, esto hasta Dios lo bendice pues Él nos da el vivir. Que viene sin consentir a la vida de los otros, pues aunque con sutil decoro, venimos a compartir; lo de los otros no es nuestro, pero sí nos da derecho a vivir con esmero y plenitud. Y esto es una gran virtud.
Aprendamos a vivir de lo nuestro y con medida, así gana la partida el que comenzó primero; pues digno es quien da más y no el que corre primero que a cuenta de compartir, al final será el certero de esta vida sin rival. No más llanto ni querella por ser dueño de una estrella que en el firmamento brilla. Y si aquella no suspira, no más duda a la razón que se viene por venir, si el encanto mas sutil que nos llena con su canto es ¡ser de Dios, que nos ama hasta el fin, sin desencanto!
Myrna Jurado de Cobo