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Diario Expreso Ecuador

 

Cartas de lectores: Gracias, mi pueblo

Son a mucha honra vendedores o comerciantes ambulantes

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Primer acápite: comienzo aclarando que expreso “gracias, mi pueblo” porque soy uno más de ese submundo, considerando que submundo no solo es el delincuencial; esos están en el fondo. En estos lugares se conjugan las necesidades más apremiantes, falta de trabajo, educación, salud, agua, alcantarillado, centros recreativos, etc. Podría afirmarse que la gente vive aparentemente feliz en unidad familiar y para que eso se ha armado de un conformismo que a pasos agigantados los ha ido encerrando en ilusorios ideales. Como aquello de sentirse dueños de todo y de no pertenecerles nada. De pequeño, yo decía que las pertenencias de mi padre eran mías. Mi abuela, como todos los ancianos del pasado siglo, nos enseñaban el arte de la vida de manera franca y directa. Reconviniéndome me decía: “ Calla, cuando compres algo con tu dinero, ahí es tuyo”. Esa lección la había mantenido hasta antes de la pasada semana. Por eso lleno de entusiasmo digo “gracias, mi pueblo”, por haberme permitido volver a mis años de infancia a sentirme dueño de todo sin tener nada. Se ha generalizado entre los ecuatorianos el apropiarse figurativamente de las cosas, por eso escuchamos: mi escuela, mi colegio, mi trabajo, mi casa, aunque seamos arrendatarios y no tengamos ni una pulgada de tierra. Con este relato queda situado ficticiamente el derecho de posesión que nos hemos creado inconscientemente para sobrellevar la vida. Segundo acápite: calificar de emprendedores a cualquiera que se dedica a una actividad comercial: un vendedor de botellas de agua al menudeo, quien abre un restaurante, y hay unos que frente con frente sitúan otro; es una competencia desleal, fuera de toda ética. No. Emprendedor es todo aquel que innova o crea un producto nuevo, o con resolución actúa y acomete nuevas empresas. Subliminalmente llenan de pomposidad sus paupérrimos trabajos, desprotegidos de seguridad social y en espera de una ancianidad de limosnero. Son a mucha honra vendedores o comerciantes ambulantes. Tercer acápite: las personas y ahora familias completas que salen hacia EE.UU., sin visa, descalificados como inmigrantes ilegales, luego envían remesas de dinero y en parte solventan la economía del país. Esos son emprendedores, arriesgan sus vidas al emprender una aventura, se endeudan en miles de dólares, pues no vislumbran un buen futuro por las circunstancias políticas, económicas y sociales del país.

César Antonio Jijón Sánchez

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