Cartas de lectores: Stephen Hawking: ¿son los viajes interestelares posibles?
Viajar a la velocidad de la luz es un sueño futurista, pero soñar no cuesta nada
Stephen Hawking (1942–2018), inglés, fue uno de los genios del siglo pasado en la Física Teórica y el estudio de los agujeros negros, basado en la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica.
Desde su niñez hasta que se convirtió en científico se preguntaba por qué el cielo nocturno está en silencio.
Al salir de las luces de la ciudad y observar los miles de puntos brillantes, surgen preguntas: ¿podrán nuestros descendientes, la raza ‘homo sapiens’, llegar a esos puntos lejanos como soles, galaxias o destellos de explosiones de planetas desaparecidos hace millones de años, cuya luz viaja en el tiempo?
Para Hawking el silencio es una respuesta del cosmos. No existe ni existirá tecnología que negocie con las leyes de la física, ni ingeniería capaz de reescribir las ecuaciones de Einstein. La distancia en el espacio es algo que no comprendemos.
La biología de nuestro cerebro fue moldeada por millones de años para navegar en un mundo de centímetros y kilómetros, no de millones de kilómetros. Es imposible que la humanidad viaje a miles de años luz hacia galaxias o planetas distantes. Según Hawking, no será posible.
Esto se debe a que las cifras no se equivocan. La luz viaja a casi 300.000 km por segundo; el sol está a 150 millones de kilómetros, distancia que tomaría ocho minutos y veinte segundos a esa velocidad. En términos galácticos, no es nada.
La estrella más cercana, Próxima Centauri, está a 4,2 años luz (40 billones de kilómetros). La sonda Parker Solar Probe, que alcanzó 692.000 km/h, tardaría cientos de miles de años en llegar.
Como comparación, los constructores de las pirámides de Egipto, hace 4.500 años, tendrían que seguir vivos y viajar miles de años más solo para iniciar el recorrido.
Se dice que la próxima frontera será Marte, pero no se menciona que es un planeta con alta radioactividad. Habría que transportar agua y alimentos, lo que no es factible; por eso solo se envían sondas de investigación.
Viajar a la velocidad de la luz es un sueño futurista, pero soñar no cuesta nada.
Gustavo Costa von Buchwald