Cartas de lectores | ¿Procreación?

El advenimiento de este hecho científico ha recibido la mayor difusión mediática conocida hasta la fecha

Con especial interés y detenimiento he leído el reportaje sobre Procreación, de Marco Rivera C., publicado en diario EXPRESO. En calidad de fundador y past-presidente de la Fesgo (Federación Ecuatoriana de Sociedades de Ginecología y Obstetricia) de la Semer (Sociedad Ecuatoriana de Medicina Reproductiva), de la Flasef (Federación Latinoamericana de Sociedades de Esterilidad y Fertilidad), de la RED LARA (Red Latinoamericana de Reproducción Asistida), autor del libro Reproducción Humana e Infertilidad’, primero en su género en Sudamérica, designado pionero de casi todas las técnicas de reproducción humana médicamente asistida en nuestro país, etc., me veo en la imperiosa necesidad de informar, por cultura médica y ciudadana, algunas falsedades enciclopédicas que contiene dicho reportaje enunciados por abogados (Steven Vilema), en un informe de una Comisión Europea y a cuatro magísteres en Política Pública que junto con el ingeniero Carlos Rodríguez G. de la Defensoría del Pueblo (¿?) presentaron hace siete años un anteproyecto de ley al respecto, el cual consta de 115 artículos y siete disposiciones transitorias. Tengo la plena seguridad de que ninguno de estos profesionales coautores en su vida ha observado al microscopio algún gameto humano y menos aún un embrión listo para la transferencia al útero de la paciente.

Menciona el señor Rivera, sin ninguna adecuada investigación, una extensa lista de “malformaciones congénitas graves” leucemia, tumores renales, autismo, epilepsia, parálisis cerebral, prematurez, mortalidad perinatal, etc., etc. Todas estas patologías o inconvenientes han estado presentes desde el inicio de la humanidad y, de ninguna manera, a partir de 1978 a raíz del nacimiento de Louise Brown en Inglaterra, primer ser humano nacido a partir de la fusión extracorpórea de gametos gracias a la tenacidad y profesionalismo de los profesores Robert Edward y Patrick Steptoe.

El advenimiento de este hecho científico ha recibido la mayor difusión mediática conocida hasta la fecha y su posterior y enorme desarrollo, por ejemplo, ha solucionado varios problemas como la prematurez al transferir actualmente uno o máximo dos embriones, la práctica del diagnostico genético preimplantacional para realizar la transferencia únicamente de embriones libres de carga genética anormal, etc. etc.

Dicho lo anterior debemos recordar que desde hace más de una década la OMS reconoce la infertilidad como una enfermedad de tipo social y recomienda realizar los varios tipos de tratamientos actualmente a disposición de estas parejas imposibilitadas de obtener su descendencia mediante la reproducción natural o espontánea, que dicho sea, tiene un bajo porcentaje de éxito (16 % a 18 %). De ahí que es imperativo que la Comisión de Salud de la Asamblea Nacional se asesore adecuadamente con médicos ginecólogos con subespecialidad en Reproducción Humana Médicamente Asistida.

Iván Valencia Madera