Cartas de lectores: Poner el cascabel al gato

Si se habla de sacrificios, estos deben asumirse en todos los niveles de gobierno

Mucho se habla de reducir el gasto público, pero más allá de disminuir el tamaño del gobierno central, es indispensable reducir el de los gobiernos locales, donde el clientelismo político se evidencia en el exceso de personal en casi todas las áreas; basta ver recepciones con hasta cuatro personas o funcionarios sin tareas asignadas ni herramientas básicas. Esto provoca que muchas prefecturas y, sobre todo municipios, destinen entre el 70 % y el 80 % de su presupuesto anual al pago de sueldos, dejando casi nada para la obra pública que requieren los cantones.

Por ello se presentó el proyecto de ley para la eficiencia del gasto enviado por el Ejecutivo con carácter urgente, que plantea someter a los municipios al control ciudadano y destinar el 70 % del presupuesto de los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD) a infraestructura y servicios básicos, cuando en promedio solo el 40 % se ha dirigido a este rubro. En 2021 fue el 37,10 %, en 2022 el 45,37 %, en 2023 el 43,10 % y en 2024 el 39,24 %. Para lograrlo, se propone reformar el artículo 198 del Cootad, haciendo obligatoria dicha inversión (Guayaquil, en tiempos del Ab. Jaime Nebot, bordeaba el 80 %).

Un mayor presupuesto para obras permitirá mejorar la calidad de vida de la población, algo que no se logra con festejos, gasto publicitario excesivo u otras acciones que se incrementan en épocas electorales, convirtiendo a muchos municipios en feudos.

Aunque habrá detractores que afirmen que este proyecto busca reducir el presupuesto asignado por el Estado, lo cierto es que, de aprobarse, los GAD deberán cumplir con el mínimo del 70 % para recibir el 31 % de los ingresos del Presupuesto General del Estado.

Además, el proyecto establece mecanismos de control, como informes trimestrales a la ciudadanía y responsabilidades administrativas y civiles en caso de incumplimiento. La pregunta será qué tan dispuestos están los gobiernos seccionales a reducir su tamaño.

Si se habla de sacrificios, estos deben asumirse en todos los niveles de gobierno, para que el beneficiado sea el ciudadano y no el clientelismo político.

A ese gato, hace rato había que ponerle cascabel.

Jorge Calderón Salazar