Cartas de lectores: Mi gratitud a este Diario y a su excelente periodista

Los alcaldes nunca nos han tomado en cuenta; como no somos residentes, piensan que no hay votos

Pienso con gratitud que debo mencionar a la gran periodista de EXPRESO Diana Sotomayor. Ella tuvo interés en conocerme hace años.

Mis cartas hablaban de educación. Fui anfitriona de estudiantes que venían de provincias y necesitaban alojarse en una casa donde existan valores y buenas costumbres.

Fue honroso para mí y de gran satisfacción que se sintieran como en su casa, con buenas costumbres en la mesa, correcto vocabulario y se creó un vínculo familiar con ellas y sus padres. Lo hice con amor y entrega.

Le conté que perdí a mis padres siendo adolescente. Mi padre era médico humanista y siempre nos decía que la medicina era servicio.

Mi único hermano emigró y me quedé en casa de una hermana mayor.

Trabajé al terminar el tercer curso del colegio 28 de Mayo, y concluí el bachillerato en la nocturna del colegio 5 de Junio. Me casé muy joven. Cuando mi hijo mayor cumplió 15 años le expresé todo lo que esperaba de él, aunque yo no estuviese viva. Leí esa carta.

Al declararme Madre Símbolo de Urdesa el Día de la Madre me embargó la emoción y lloré. Conoce que sigo escribiendo.

Tengo una casa en Salinas, en Puerta del sol 2.

Los alcaldes nunca nos han tomado en cuenta; como no somos residentes, piensan que no hay votos, aunque existen muchas familias propietarias y residentes.

Le pedí a Diana Sotomayor que me ayude con un periodista, y de inmediato me apoyó con Joffre Lino.

Las calles eran asfaltadas; esa ciudadela la hizo el Ab. Álvaro Noboa Pontón. Un alcalde, Vinicio Yagual, por desavenencias con el Ab. Noboa, cuando era candidato a la presidencia, primero vendió el Jardín Botánico, ubicado junto a nuestra ciudadela, a un traficante de tierras que lo convirtió en invasión.

Luego, sobre las calles asfaltadas se colocó material arcilloso: polvo en verano y lodo en invierno.

Este Diario, a través de Diana Sotomayor -quien es una persona noble, una gran periodista, de grandes principios-; siempre publica las cartas en las que doy a conocer tantas necesidades. Por eso hago este merecido reconocimiento de gratitud. No podía dejar de mencionarla.

Laura Esther Gómez Serrano