Cartas de lectores | Las hogueras bárbaras

Fue la primera hoguera bárbara, en la que quemaron un cuerpo, pero no los ideales de justicia

El mes de enero trae recuerdos tristes para mi país.

En enero de 1912 se dieron dos acontecimientos salvajes, macabros, de odio indescriptible; se produjeron dos hogueras bárbaras.

La primera se dio el 25 de enero de 1912. En ella quemaron al coronel Pedro Jacinto Montero Maridueña, nacido en Yaguachi (cantón que lleva su nombre y es conocido como Boliche) y conocido como el Tigre del Bulubulu. El coronel fue llevado a la Gobernación del Guayas para un simulacro de juzgamiento, pues se carecía de fiscal, abogado defensor e investigaciones previas. Durante el ‘juicio’, un hombre disparó contra el acusado y lo golpeó con una silla; luego, los presentes ayudaron a lanzar por la ventana el cuerpo inerte del coronel. En la calle, una muchedumbre enardecida arrastró a Montero hasta la plaza de San Francisco, donde desmembraron sus restos y los quemaron en una inmensa hoguera.

Fue la primera hoguera bárbara, en la que quemaron un cuerpo, pero no los ideales de justicia ni la separación de la política del dominio religioso.

La otra hoguera ocurrió el 28 de enero en Quito. Una multitud asaltó el panóptico, cárcel donde estaba detenido el general Eloy Alfaro Delgado, líder de la Revolución del 5 de Junio de 1895. Lo arrastraron por las calles hasta el parque El Ejido y le prendieron fuego; la masa, azuzada por la prensa y el sector religioso, celebró eufóricamente. Mataron al hombre que tanto hizo por la patria, por los derechos de las mujeres y por el ferrocarril Guayaquil–Quito, razón por la que fue nombrado el mejor presidente del Ecuador.

La otra fecha dolorosa es el 29 de enero, día en que bajo coacción se firmó el Tratado de Río de Janeiro. Con esa firma se mutiló a nuestro país y perdimos miles de kilómetros debido a ambiciones petroleras internacionales, algo similar a lo que ocurre hoy en Gaza, Palestina o Siria, donde la ambición por el dominio geopolítico y las riquezas, como las tierras raras, ocasiona guerras.

Compatriotas, no olvidemos estas fechas, que son heridas sangrantes de nuestra historia.

Daniel Uyaguari Zh.