Cartas de lectores: La cooptación del poder total por los hombres ‘fuertes’

¡Esperemos a ver qué pasa más adelante en el país!

El Ecuador, al igual que otros países de la región, transita por un contexto complejo, en el que la incertidumbre, la inseguridad, la censura, la persecución y las arbitrariedades en el ejercicio del poder se evidencian día a día. Todo este cuadro tiene como fuente la actual crisis del sistema de partidos políticos y el debilitamiento de las instituciones que integran el Estado.

Con estas nuevas ‘ideas’ de gobernar, los líderes autoritarios están ahora de moda en la política. Se consideran hombres ‘fuertes’ porque su voluntad, y con frecuencia sus caprichos, se convierten en ley al cooptar todos los poderes. La consecuencia es que el poder se desvía y pierde su rumbo: centralizan en sí el direccionamiento gubernamental y, en lugar de responder a las necesidades del país y a la satisfacción de los intereses y expectativas de vida de la ciudadanía, ocurre lo contrario: el aparato estatal canaliza sus acciones en la fabricación de condiciones para el deleite de los deseos y ambiciones de una sola persona.

Todo este abuso de poder -el acaparamiento de las Funciones del Estado en las que se divide el poder mediante las instituciones constituidas-, junto con la corrupción, la censura y persecución a críticos, la violencia, la represión, la descalificación, el odio y las arbitrariedades, ha tenido como sustento un discurso que apela a la voluntad del ‘soberano’. Discurso que en la actualidad ya no resulta tan efectivo.

De momento, con lo que observamos en el país, aunque este discurso pierde fuerza, lo cierto es que el Poder Ejecutivo ha ido implementando y consolidando su proyecto de afirmarse en el poder de forma absoluta, acaparando todo, de modo que no existan zonas grises que puedan perjudicar sus propósitos.

Y no está de más recordar que, ahora que la estructura formal del Estado está siendo poseída, siguen el espacio cívico, los espacios de participación comunitaria y cualquier otra entidad que represente alguna forma de poder.

En definitiva, esta crisis del sistema se ha desarrollado de manera sostenida y en línea ascendente, alcanzando su desembocadura en la usurpación de todos los poderes del Estado por un solo individuo. ¡Esperemos a ver qué pasa más adelante en el país!

Mario Vargas Ochoa