
Donan dron para vigilar el Fusarium, pero crece la incertidumbre en el campo
Gremios de exportadores de bananos refuerzan el control del Fusarium con tecnología. Agricultores piden información oficial
La Asociación de Comercialización y Exportación de Banano del Ecuador (Acorbanec), junto con la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE) y la Corporación Regional de Bananeros Ecuatorianos (Agroban), entregaron un dron multiespectral a Agrocalidad. La herramienta busca fortalecer el monitoreo fitosanitario y mejorar la capacidad de respuesta frente al Fusarium Raza 4 Tropical (R4T), una de las mayores amenazas para la producción de banano a escala mundial.
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El equipo fue recibido por el director Agrocalidad, Danny Morales, en un acto en el que también participó Richard Salazar, director de Acorbanec. La señal es clara: el sector exportador apuesta por la tecnología para anticiparse a los riesgos.
ACORBANEC, junto a AEBE y Agroban, donaron un dron multiespectral a @AgrocalidadEC para fortalecer el monitoreo fitosanitario y la vigilancia frente al Fusarium Raza 4.
— Acorbanec (@acorbanec) March 16, 2026
La donación fue recibida por Danny Morales. Por ACORBANEC participó su director ejecutivo Richard Salazar 🍌🤝 pic.twitter.com/k8sK4meABt
Pero en el otro lado de la cadena, el ánimo es distinto.
Los productores de la provincia de El Oro, una de las principales zonas bananeras del país, dicen que la preocupación no ha disminuido. Aunque las autoridades han señalado que el brote detectado está bajo control, el temor ahora se centra en las inundaciones recientes y en lo que pudo haber ocurrido con el agua que anegó zonas como Santa Rosa.
Segundo Solano, presidente de la Asociación de Bananeros de El Oro, advierte que existe incertidumbre total. Asegura que no han sido convocados a mesas técnicas ni se les ha informado qué protocolos se aplicaron tras las inundaciones, especialmente en el llamado “punto cero” del brote.
La inquietud no es menor. El Fusarium R4T puede propagarse a través del suelo y del agua, y los desbordamientos de ríos en la zona han encendido las alarmas. “No sabemos qué se hizo con esas aguas, a dónde fueron a parar ni si pudieron contaminar otras fincas”, sostiene el dirigente a Diario EXPRESO.
Ante la falta de información oficial, los productores dicen que han optado por tomar medidas por cuenta propia. No pueden esperar, afirman, a que las decisiones lleguen desde las autoridades. Sin embargo, reconocen que el contexto tampoco ayuda: la caída en los precios de la caja de banano complica la inversión en bioseguridad.
Aunque el precio mínimo de sustentación se ubica en 7,50 dólares por caja, en semanas atrás se han reportado pagos por debajo de ese nivel en parte del mercado, lo que presiona aún más a los pequeños y medianos productores. Pero quienes firmaron contrato sí recibie el ron el pago del precio mínimo de sustentación, el problema es para quienes se quedan bajo el costo spot, que es el precio de la fruta que se paga en el momento de la negociación sin contratos, tomando en cuenta la oferta y la demanda.
El otro factor que añade incertidumbre es el tiempo. El periodo de incubación del Fusarium puede extenderse entre cinco y seis meses, por lo que recién hacia septiembre se podría tener una idea más clara de si hubo o no una diseminación tras las inundaciones.
Por ahora, el sector vive entre dos realidades: por un lado, los esfuerzos institucionales y tecnológicos para contener la amenaza; por otro, la incertidumbre en el campo, donde los productores siguen esperando respuestas oficiales mientras intentan proteger sus cultivos con los recursos que tienen a mano.
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