Cartas de lectores: La Caja Chica de los perdedores

Por ahora la Caja Chica está olvidada: no llegarán al poder

Santiago Díaz Asque, legislador suplente de Priscila Schettini, coideario y garrotero de Rafael Correa y preso en la Cárcel 4, declara que Correa le confió personalmente $ 20.000 como una de las cuotas para la campaña presidencial de Luisa González en 2023. Como acusados dentro del proceso denominado Caja Chica también figuran Suad Manssur, exsuperintendente de Compañías; Andrés Arauz, excandidato presidencial; Patricio Chávez, exgerente de Tame; Fausto Herrera y Patricio Rivera, exministros de Economía y Finanzas; y Bibian Hernández. Un equipo ‘formidable’, todos acusados de lavado de activos, delito penado con reclusión de tres a 13 años.

La Revolución Ciudadana tiene gastos gigantescos que no corresponden a una organización honesta. La prueba es que el correísmo viola todos los límites legales del gasto. Expertos calculan que una primera vuelta cuesta $ 2 millones y la segunda entre 15 y 20 millones. ¿De dónde sacó esas cantidades para financiar dos vueltas? La respuesta: de Maduro. Correa declaró que en el gabinete chavista constaban dos técnicos ecuatorianos manejando finanzas: Fausto Herrera y Patricio Rivera, que no habrían dudado en financiar a la candidata de la RC5. Además, son conocidas las relaciones de Correa con mafiosos: nombró asambleísta a un narco y en un discurso expresó adhesión a mafias, prometiéndoles un edificio como sede. Amparado en la ‘soberanía’, eliminó la Base de Manta, que controlaba vuelos narcos, lo que disparó envíos desde pistas clandestinas y la Refinería del Pacífico.

Con estas cifras concluimos que ‘rana René’ está forrada en plata mal habida y cuenta con la suerte de tener a su mentor y su mujer presos en EE. UU. e impedidos de acusar. A diario se hallan lingotes de oro y millones ocultos por el dictador. González dijo que, de ganar, reconocería a Maduro; por tanto, ella y Correa estarían entregados al sátrapa. Las investigaciones continúan y el Encuentro espera. Por ahora la Caja Chica está olvidada: no llegarán al poder.

Carlos Mosquera Benalcázar