Cartas de lectores | Indecisión legislativa. La voz del pueblo es la voz de Dios
El parlamento está conformado por asambleístas provinciales y nacionales
Las posiciones políticas en el desarrollo del país dependen de la actuación del primer poder del Estado: el voto mandante del pueblo está en la Legislatura. Opinión de prensa sobre la antepenúltima Asamblea: “El gobierno del presidente Lenín entró en su recta final. ¿Qué se avizora? Que el próximo período constitucional estará obligado a seguir la huella de los últimos gobernantes, impidiendo o demorando cambios radicales necesarios para el bienestar del país. Será un gobierno maniatado por leyes creadas intencionalmente para entorpecer la marcha del Estado, facilitar la corrupción y favorecer la impunidad”. Como resultado, en el gobierno del presidente Lasso se produjo la muerte cruzada, derivando en el actual gobierno del presidente Noboa. Esto no solo ocurre en Ecuador, también en Francia con el presidente Macron, quien advirtió la posibilidad de aplicar una medida similar por la mezcla de actores y opositores que empujan en direcciones opuestas, estancando el desarrollo. Los políticos de oposición, con fondos de dudosa procedencia e interés en mantener estructuras irregulares heredadas de la década saqueada, se oponen a ordenar la administración de la salud. El Gobierno propuso devolver las competencias de salud transferidas al IESS a los ministerios de Salud, Inclusión Social y Agricultura. Mediante decreto se permitiría a las empresas exportadoras agrícolas deducir de la retención del 1 % de salida de capitales los aportes del personal indirecto, afiliando a los trabajadores agrícolas al IESS con salario mínimo, lo que reduciría la migración rural por falta de empleo. El parlamento está conformado por asambleístas provinciales y nacionales. Los provinciales administran más de 200 cantones (GAD) de las 24 provincias y deben generar regímenes de desarrollo aplicando planificación, organización, dirección y control, conforme al art. 275 de la Constitución. Pero no existe separación clara entre la administración provincial y el control nacional, lo que genera estancamiento, asambleístas bisagra, corrupción y la infiltración del crimen organizado internacional en el país.
Salvador L. Autheman