Cartas de lectores | El Holocausto y Ecuador: una reflexión impostergable
Hoy, más que nunca, Ecuador está llamado a recordar, reflexionar y actuar
El Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto se celebra cada 27 de enero y fue establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2005.
Cuando el tiempo pareciera alejarnos de las tragedias del pasado, el Holocausto nos interpela con vigencia inquietante. No como un episodio remoto de la historia sino como una advertencia sobre hasta dónde puede llegar el odio cuando se normaliza, se relativiza o se tolera en silencio.
El exterminio de seis millones de judíos no fue un accidente histórico. Fue el resultado de una ideología que deshumanizó, estigmatizó y convirtió al ‘otro’ en enemigo. Antes de los campos de exterminio hubo palabras, antes de las cámaras de gas hubo discursos y antes del genocidio hubo indiferencia.
Recordar el Holocausto no es un ejercicio de culpa histórica, sino un compromiso con el presente. En un mundo donde resurgen discursos de odio, de negacionismo y nuevas formas de antisemitismo, el silencio es una forma de complicidad.
Por ello resulta pertinente que nuestro país adopte una posición clara y activa frente al antisemitismo contemporáneo. En este contexto, la definición de antisemitismo de la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto (IHRA) constituye una herramienta valiosa. No es una norma penal ni una mordaza al debate, sino un marco de referencia que permite identificar, prevenir y combatir manifestaciones de odio antijudío en sus múltiples formas, incluidas aquellas que banalizan el Holocausto o niegan el derecho del pueblo judío a existir en condiciones de igualdad.
Ecuador es plural y diverso. Adoptar una postura clara frente al antisemitismo -como ya lo han hecho numerosos Estados democráticos- es coherente con nuestros valores.
El Holocausto nos enseña que el odio no comienza con asesinatos, sino con palabras toleradas. Que la exclusión no surge de la noche a la mañana, sino de la indiferencia cotidiana y que la memoria no es solo un acto del pasado, sino una decisión del presente.
Hoy, más que nunca, Ecuador está llamado a recordar, reflexionar y actuar. No para reescribir la historia, sino para honrarla. No para señalar culpables, sino para asumir responsabilidades. Porque la memoria del Holocausto no pertenece solo al pueblo judío: pertenece a toda la humanidad.
Hernán Enrique Ponce Aray