Cartas de lectores: ¿Después de los aranceles con Colombia, qué?
Ecuador aún puede convertir este episodio en una oportunidad
Durante años, Ecuador y Colombia mantuvieron una relación incómoda pero funcional: cooperación cuando conviene y silencios diplomáticos cuando incomoda. Los aranceles no son simples cifras técnicas, son mensajes políticos que reflejan la redefinición de alianzas en un mundo cada vez más polarizado. Colombia, con su actual orientación política, se ha alineado con discursos regionales de soberanía económica y revisión de tratados.
Ecuador busca proyectarse como país abierto y confiable para la inversión, alineado con economías de reglas claras y estabilidad jurídica. Cuando estas visiones chocan, los aranceles aparecen como herramienta rápida, aunque inadecuada, para marcar distancia. Las consecuencias serán inmediatas: incertidumbre para los sectores productivos ecuatorianos, pérdida de competitividad y afectación al pequeño y mediano exportador.
Sin embargo, el problema de fondo no es solo económico, sino estratégico: un conflicto comercial prolongado deja de ser coyuntural y se vuelve estructural. La imposición de aranceles a Colombia abre una discusión mayor: si Ecuador opta por una neutralidad permanente o asume un rol claro en el tablero global.
El ‘nuevo orden mundial’ es una realidad marcada por bloques económicos, guerras comerciales y reconfiguración de alianzas. Así, los países pequeños no pueden improvisar. Cada decisión envía señales. Para Ecuador el riesgo no es solo perder mercados, sino enviar mensajes contradictorios: no se puede hablar de apertura al mundo y responder con ambigüedad a presiones regionales, ni ejercer soberanía económica forma erráticamente. Colombia también enfrenta un dilema: una política comercial confrontacional puede satisfacer bases ideológicas, pero tiene costos reales para su economía y para la integración regional, donde la fragmentación ha demostrado conducir al estancamiento.
Ecuador aún puede convertir este episodio en una oportunidad: reafirmar su política exterior, defender sus intereses con firmeza y demostrar que su inserción internacional responde a una estrategia de largo plazo. Más allá de tecnicismos y comunicados diplomáticos, la pregunta sigue abierta: ¿después de los aranceles con Colombia, qué?
Francesco Aycart C.