Cartas de lectores: Casinos engendran delincuencia
El deambular por esos caminos de suerte y mala suerte desplaza otros entendimientos, como los profundos valores de la vida
Leyendo el reportaje de Diario EXPRESO (15.2.2026) sobre los casinos me recordó una acción cívica promovida por la organización ciudadana El Cometa, hace ocho años en protesta contra el proyecto de gran casino en el Malecón 2000, que felizmente ganamos con la orden municipal de prohibir y cerrar todos los casinos de Guayaquil. Ahora, en lugar de una sala de juegos engañosos de dinero, se ubica el parquecito de recreos alrededor de la rueda La Perla. Un éxito, ¿no cierto? Demuestra, una vez más, adonde puede llegar la resistencia ciudadana.
El reportaje evidencia, otra vez, el mal manejo de ONG por elementos inescrupulosos que buscan falencias legales para imponer ilegalidades. Muy acertadas las expresiones de expertos, sobre todo en relación con los daños humanos que imputa el juego con dinero. Los aduladores del dinero reemplazan a todo lo demás, incluidos familia y Dios, en su orden de relevancia. La captación de dinero, aparte de remuneraciones y ganancias ‘honestas’, es una adicción estimulada por un consumismo material que llega a niveles de frenesí, delirio o pasión desenfrenada, construyendo y destruyendo falsedades en un gigantesco casino global, donde subcasinos son las bolsas de valores y emporios como Las Vegas. El deambular por esos caminos de suerte y mala suerte desplaza otros entendimientos, como los profundos valores de la vida.
Como vemos en miles de películas de vaqueros y mafias, hoy más que nunca, la encarnación de la lambisconería al dinero es la principal causa de muchas violencias contemporáneas. Es la gran diablura temeraria que algunos confunden con ‘libertad’. Si se trata de juegos para la distracción, particularmente de ciudadanos vulnerables, hay una gran variedad de sistemas pedagógicos, físicos y psicológicos de terapia profesional, sin necesidad de reemplazarlos por sistemas de casino. Está claro que salas de juego de dinero son vías de entrada para la mafia global casinoera, usada como trampolín para consolidar diversas maldades financieras. Los ciudadanos tendrán que repetir la hazaña del Malecón 2000 de hace ocho años para prohibir totalmente cualquier filibustería de juegos de engaño.
Federico P. Koelle D.