Cartas de lectores | Cadena perpetua

Ningún gobierno en 40 años se ha preocupado en presentarlo, ahora se lo necesita. Ecuador y sus generaciones lo agradecerán

En virtud del clima generalizado de delincuencia y criminalidad en el Estado ecuatoriano, me permito sugerir al Ing. Daniel Noboa Azín, presidente constitucional del Ecuador: lo único que podrá frenar en mayor porcentaje los sicariatos y la delincuencia es un Proyecto de ley urgente que institucionalice la cadena perpetua como norma suprema. Ningún gobierno o asamblea ha intentado hacerlo por miedos políticos, creyendo que afectará una elección popular, cuando la mayoría de ecuatorianos creemos lo contrario: exterminar la delincuencia y sus efectos. Hemos sido testigos de quienes actúan sin piedad con sus víctimas. En años, juristas de la Federación Nacional de Abogados del país, colegios provinciales, partidos, movimientos y dirigentes que hablan de defender los derechos de la nación y del pueblo, si realmente velan por el bienestar de los ecuatorianos, no han hecho público ese proyecto de ley, a excepción de uno o dos legisladores. Muchos sectores sociales, políticos y económicos no se interesan porque verían aplicarla a amigos, familiares o seguidores que no actúen con honestidad; también en delitos graves como sicariato, violación, drogas, ejecuciones, tortura, terrorismo o genocidio.

Es común el peculado, delito imprescriptible; todos los casos cerrados tendrían que reabrirse y juzgarse debidamente, con jurisdicción coactiva para que el culpable responda con sus bienes. Si se inició juicio de peculado debió hacerse con presunciones graves, pero al cabo de cinco o 10 años se los declara inocentes o prescritos. Con pena perpetua los delincuentes sentirán lo que es estar lejos de familiares y amigos el resto de su vida, obligados a trabajar y pagar su consumo. Ecuador deberá ponerlo en vigencia urgentemente como Argentina, Canadá, Chile, Perú, China y otros. Ningún gobierno en 40 años se ha preocupado en presentarlo, ahora se lo necesita. Ecuador y sus generaciones lo agradecerán. No estarán de acuerdo defensores de dictadores, presos o delincuentes, pero sí las víctimas violadas, y parientes de asesinadas o desaparecidas que vemos en las redes, por la delincuencia.

Jorge Arámbulo