Cartas de lectores

Carta de la asambleísta Viviana Bonilla

Aguilar solo me genera pena, pero aspiro a que la prensa ecuatoriana mejore la calidad de sus contenidos en forma y fondo...

En virtud al derecho de réplica establecido en el artículo 24 de la Ley de Comunicación, solicito la publicación del siguiente texto, al haber sido aludida en la nota de la sección Actualidad “Instantáneas coronavíricas: retratos de gente que cuida su imagen”, escrita por Roberto Aguilar el día 4 de mayo de 2020.

El pasado domingo, 3 de mayo, se conmemoró el Día Mundial de la Libertad de Prensa. La Organización de las Naciones Unidas ha dicho que es una fecha en la que se celebran los principios fundamentales de la libertad de prensa, entre los cuales, sin duda, está el de poder ejercer su labor sin presiones, amenazas y con libertad para expresarse.

Pero sin duda esa libertad de expresión no puede convertirse en una herramienta para vulnerar los derechos de los otros o para incentivar a la violencia.

La prensa ecuatoriana no ha estado exenta de atropellos como tampoco ella de atropellar a otros. El 4 de mayo, el señor Roberto Aguilar, a través de Diario Expreso, manifestó refiriéndose a mí: “Una jeta tan grande que se la pisa”, “la correísta ya fue sentenciada... por corrupta”, “... el juicio a la banda criminal... de la que formó parte”, “... con la solvencia moral de la que fue despojada por los jueces”.

¿Son expresiones propias de la libertad para escribir?

Utilizar estas expresiones cuando la Constitución de la República señala que la presunción de inocencia existe mientras no haya una sentencia ejecutoriada, cuando los más prestigiosos juristas del país -incluso detractores del gobierno anterior- han manifestado públicamente las violaciones a los procedimientos legales cometidos dentro del juicio conocido como Sobornos 2012-2016, cuando el juicio tiene una velocidad inusitada acorde a los tiempos políticos de las próximas elecciones, cuando no cabe duda de la existencia de prueba forjada (cuadernos, archivos digitales, versiones).

Aguilar hace uso de su “libertad de expresión” con atropello para denostar a su estilo. Un estilo que con seguridad no deberá ofender ni sorprender, cuando se lo use contra su madre, su hermana, su esposa o sus hijas, pues si él lo hace -en uso de la libertad de expresión- cualquiera también podría hacerlo.

No es este el espacio para defender mi inocencia, pues en este país es lo que corresponde, probar que uno es inocente. Eso será en los tribunales, pero sí quiero rechazar el injurioso escrito de Aguilar. El límite de las libertades y derechos termina donde empieza el derecho ajeno y Aguilar, a través de Diario Expreso, lo ha traspasado.

Aguilar solo me genera pena, pero aspiro a que la prensa ecuatoriana mejore la calidad de sus contenidos en forma y fondo, desde un reportaje hasta lo que decide publicar como artículos de opinión. Espero que algún día la prensa sepa a quien dar micrófonos o teclados y para siempre se excluyan a políticos odiadores que se disfrazan de articulistas o de periodistas.

Viviana Bonilla