Bukele es o no es una alternativa para el Ecuador
Lo lamentable es que en nuestro país el presidente “ya está muerto”.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, es el gobernante más conocido en Latinoamérica y el Caribe, incluso en varios países de Europa, por haber llegado a “controlar los desafíos” de grupos tan peligrosos como las Maras, que se tomaron buena parte del país, implantando sus propias reglas de justicia. En Ecuador muchos lo admiran por su ‘lucha frontal’ contra la delincuencia, terrorismo y narcotráfico, pero también lo critican por la violación de derechos humanos; parten del hecho de que el Gobierno los irrespeta, olvidando que tales prebendas son de todos los ciudadanos y no solo de los delincuentes, quizá porque los crímenes cometidos nunca han afectado a las familias de quienes lo critican. Es diferente la posición de los huérfanos que han perdido a sus padres, sus hijos o sus esposos, pese a estar desvinculados de la delincuencia y el narcotráfico. Aquella frase de que “es preferible tener un culpable libre, que un inocente preso”, ya no es aplicable en los casos en que “todos están contaminados”, sin excepción, por su pobreza, por los ingresos económicos de las actividades ilegales o, hasta por cobrar algún error cometido por otra pandilla. Como dice el filósofo José Ingenieros: “el mayor obstáculo al progreso de los pueblos es la fosilización de las leyes, pues si la realidad social varía, es necesario que ellas experimenten variaciones correlativas”. Y estamos en ese tiempo. Se exige que los juicios sean personales y no colectivos, pero paralelamente se critica que se les tiene mucho tiempo detenidos a los presos; sus defensores sostienen que hay que “partir de su inocencia” y no de que son culpables, lo cual solo se sabrá después de las investigaciones que realice Fiscalía. En Ecuador no esperemos que acaben los crímenes si nadie combate a los delincuentes y narcotraficantes con sapiencia y dureza, como en Brasil, donde se dio la muerte de un policía que solo patrullaba las calles de un barrio; fue acribillado, obligando a los gendarmes a enfrentar a los criminales en sus refugios, con la muerte de varios miembros de la banda. Como dice el gobernador de Sao Paulo, los policías reaccionan “desde el momento en que son hostigados y lo seguirán haciendo”; y nadie critica al gobierno de Lula, que de ninguna manera es de derecha. Lo lamentable es que en nuestro país el presidente “ya está muerto”. Evitemos llegar a la situación de inseguridad de El Salvador, donde se han apresado a más de 72.000 “delincuentes maras” en un año.
Iván Escobar Cisneros