Cartas de lectores

Ya no se aguanta más desidia, incapacidad y corrupción

El gobierno del presidente Moreno no descansa en su afán de seguir haciendo historia. Nos está dejando a todos un desempleo, pobreza, desigualdad, cierres de medianas y pequeñas empresas, comercios y corrupción históricos. La economía ha venido decreciendo debido a la pandemia de COVID-19 y porque el Gobierno nunca entendió cómo llevar la teoría a la práctica, ni le interesó llevar el bienestar colectivo a la familia ecuatoriana. A la mayoría nos preocupa la forma en que la administración del presidente Moreno no reconoce sus errores y, al contrario, rehúye dialogar francamente con los diversos sectores de la sociedad, a fin de lograr acuerdos que beneficien al país y permitan sacarlo de la grave y profunda crisis económica y social en que se encuentra.

De acuerdo con opiniones vertidas en diferentes medios de comunicación, a la mayoría de la población le preocupa mucho más la situación económica y la falta de empleo que el mismo temor a la pandemia. Es obligación del gobierno crear las condiciones para que la empresa privada se fortalezca y genere empleo, para traer confianza a los mercados, caso contrario los serios problemas se convertirán en una verdadera catástrofe. Los ecuatorianos ya no aguantan más desidia, incapacidad y corrupción. Nuestros gobernantes tienen que despertar; ya la pandemia no le sirve más de escudo a sus incapacidades. Es más que evidente el desplome de la percepción popular favorable en que han caído el Ejecutivo y la función Legislativa. La evaluación negativa creció hasta llegar a un nivel históricamente bajo y ese deterioro en la calificación no distingue raza, sexo, edad, nivel educativo o regiones, es un rechazo total a la forma de gobernar y a la política. Señor presidente, aún hay tiempo para dar un golpe de timón, si se lo propone; aunque el margen es muy pequeño. Permita hacer los ajustes necesarios para enrumbar al país hacia mejores días. La apertura de la economía, la austeridad en el gasto, la real cirugía a la corrupción son indispensables.

Eco. Mario Vargas Ochoa