¡La verdad!
No el de cuna de oro ni títulos pomposos, sino el de buenos principios y corazón generoso.
Hoy la vida reclama el buen tiempo perdido. El honor, la verdad y la paz que se han extinguido; la confianza del niño visualizando un futuro y el caminar sin prisa por camino seguro. Hay quienes esconden el pasado oprobioso y sin censura que tiene al país en ruina, sin moral y con locura; porque la maldad acecha con trompetas y clarines, aunque quieran hacerla pasar por cantos de querubines. Pero la verdad, cual estrella, sigue brillando; la quieren esconder y no se sabe hasta cuándo. Mientras, la patria sufre y sigue llorando. Tomemos hoy la posta como héroes sin nombre y sigamos el ejemplo de aquellos que lucharon por ella y le dieron renombre. Sin pedir regalías por el deber cumplido, porque esto es impropio del hombre bien nacido. No el de cuna de oro ni títulos pomposos, sino el de buenos principios y corazón generoso.
Myrna Jurado de Cobo