El último duelo, el mismo crimen desde diferentes visiones

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El último duelo, el mismo crimen desde diferentes visiones

La cinta escrita por Matt Damon, Ben Affleck y Nicole Holofcener retoma la idea que el japonés Akira Kurosawa llevó al cine en 1950.

El último duelo.
Escena de la cinta El último duelo.Internet

Francia, 1386, Guerra de los 100 años. Jean de Carrouges (Matt Damon) lucha por el reino en compañía de su buen amigo el escudero Jacques Le Gris (Adam Driver). Vuelven con honores y son recibidos por el conde Pierre d´Alecon (Ben Affleck), individuo inescrupuloso.

Jean contrae matrimonio con Margarita (Jodie Comer). Ante nuevos eventos, Jean deja a su cónyuge bajo el cuidado de Nicole, su madre (Harriet Walter), pero esta abandona el castillo. Sola, Margarita escucha golpear su puerta, y encuentra que tras esa persona está Le Gris, el cual la viola. Siendo amigo de Jean y favorito del conde, le pide guarde para sí lo acontecido, pero ella cuenta a su esposo lo ocurrido y este presenta su queja al clero, al rey Carlos VI (Alex Lawther).

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Ella afirma decir la verdad, Le Gris lo niega y Jean lucha por el honor de su mujer… ¿o de su orgullo? El rey acepta y decide que Le Gris y Carrouges tengan un duelo a muerte, afirmando: “Uno de ustedes ha mentido… dejemos que Dios decida. Si gana el esposo, todo acaba, pero si el triunfador es Le Gris… ella será quemada, viva, por faltar a la verdad”.

En 1950, Akira Kurosawa estrenó su Rashómon y con ese filme le abrió a Japón las puertas del mundo cinematográfico. En aquella historia, una mujer es violada y cuatro personas que en alguna forma vivieron y vieron el hecho narran lo sucedido, pero cada versión es diferente.

El mismo principio acoge Ridley Scott (Alien, el octavo pasajero) para narrar este drama épico y lleno de suspenso, análisis de la traición y la venganza. Pero, sobre todo, un estudio sobre la fragilidad de la justicia, de la fuerza y coraje de una mujer. Es Harriet Walter la que tiene en sus labios la mejor frase del largometraje: “La verdad no importa… solo existe el poder de los hombres”, ley de aquel siglo XIV.

Basada en la novela de Eric Jager titulada El último duelo: historia verdadera de un combate en la Francia medioeval, sus guionistas -Matt Damon, Ben Affleck y Nicole Holofcener- la han aderezado con frases contundentes (“Fui juzgada y avergonzada por mi nación”) y Scott se ha encargado de engarzarlas para que la escena y la palabra se unifiquen.

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La fotografía en sus tonos grises, azulados, ayuda a mostrar el estado anímico de sus protagonistas, porque las imágenes permiten ver fondos auténticos que llenan los ojos. Tal como sucede al ver la impresionante construcción de la iglesia que se llamaría Nuestra Señora de París. Es allí donde la dirección artística encuentra su apogeo.

La actuación de Matt Damon adquiere prestancia. Adam Driver, en cambio, considero que no es apropiado al rol, este debió ser interpretado por Ben Affleck. Lo explico: Driver es un actor que no logra proyectar vileza y, por lo tanto, el personaje pierde imagen. Affleck hubiera hecho de Le Gris un individuo lleno de maldad; en el rol del conde es irreconocible y no está a la altura de su carrera.

La ambientación es perfecta, especialmente cuando la cámara -en picada- retiene el lugar en que se desarrolla la justa. Un solo problema: encontré en El último duelo una que otra secuencia envuelta en lentitud.

  • CALIFICACIÓN. **** ½