
Daniela Segovia marca el rumbo de Harper's BAZAAR Ecuador
Desde Quito, la editora en jefe comparte en exclusiva con SEMANA su visión de la moda más allá del glamour.
“La moda no es solo glamour, es industria, empleo, identidad”, afirma Daniela Segovia, que con 30 años se ha convertido en una de las Editoras en Jefe más jóvenes en la historia de Harper’s BAZAAR, liderando desde Quito la edición ecuatoriana de esta icónica revista.
Nacida en Riobamba y formada en Quito, Daniela combina su pasión por la economía y la historia con el universo del periodismo. “Siempre me han interesado los negocios, la economía y la comunicación… y ahora todo eso se complementa con este mundo creativo”, confiesa. Su perfil, capaz de unir estrategia y sensibilidad, la llevó también a la edición de Forbes Ecuador.
Hoy, Daniela recibe esta entrevista en su oficina, un espacio lleno de luz y con el logo de Harper’s BAZAAR que se impone en la pared, recordando los 156 años de historia de la revista y sus 31 ediciones alrededor del mundo. Días antes del lanzamiento de la primera edición impresa en Ecuador, su agenda está al límite: reuniones, llamadas y decisiones editoriales marcan cada hora. Aun así, mantiene una mirada clara sobre lo que realmente importa: el tiempo. “Un reloj me acompaña siempre, soy mamá, y siento que es una muestra de que el tiempo pasa en todos los sentidos. Y es cómo aprovecharlo”, confiesa.
Esa valoración de cada instante refleja su enfoque: combinar creatividad, disciplina y visión para abrir nuevas puertas a la moda ecuatoriana, desde artesanos hasta diseñadores consolidados. “No lo vemos solo como un lanzamiento local, sino como una puerta para que Ecuador suene más a nivel internacional”, asegura, mientras sigue dejando su sello personal en el periodismo y la comunicación.
Su mirada como editora
¿Cómo comenzó su camino en el periodismo?
Soy de Riobamba y a los 17 años me fui a Quito a estudiar Periodismo. Desde pequeña me llamaba la atención la televisión. Mi mamá ponía el noticiero todas las mañanas y yo soñaba con querer estar allí. Gracias a una beca pude estudiar y luego hice dos maestrías en comunicación y marketing digital.
¿Qué tan difícil fue hacerse un nombre en los medios?
No fue fácil al principio. Regresé a Riobamba a trabajar en un periódico local, pero luego volví a Quito y pasé por agencias de relaciones públicas, marcas de retail y la Alianza para el Emprendimiento y la Innovación. También trabajé casi tres años en una revista de negocios, donde entré como community manager y llegué a coordinadora editorial. Fue mi gran escuela.
¿Ese fue el paso que le abrió la puerta a una revista internacional?
Sí, sin duda. Ya estaba acostumbrada a manejar una unidad de negocio completa, a coordinar equipos y a proponer temas. Forbes Ecuador nació en 2021 y yo entré un año después, primero como reemplazo temporal de una periodista con licencia médica. Les gustó mi estilo y terminé quedándome. Desde inicios de 2024 soy editora.
¿Y cómo llegó a Harper’s BAZAAR Ecuador?
Fue un proceso largo, casi de dos años. Había una terna con más periodistas, hice pruebas con el equipo internacional en Estados Unidos, entrevistas, selección. Y en septiembre del año pasado me comunicaron que había sido elegida como editora en jefe.
Muchas veces se piensa en la moda solo desde lo estético. ¿Cómo explicar lo que realmente hay detrás de ella?
La moda no es solo glamour o portadas bonitas: es industria, creatividad y economía. Tal vez, hay quienes no sepan lo que hay detrás de una prenda, como por ejemplo, la comunidad de artesanos que produce esa pieza para que luego llegue a mercados de lujo en el exterior. A ese tipo de historias con propuestas claras hay que darles voz. Nuestra misión es dar valor tanto a diseñadores consolidados como a emergentes y artesanos, reconociéndolos como parte central de la industria que merece respeto y proyección internacional.
¿Cómo equilibrará lo aspiracional con lo real al generar contenido?
Buscamos democratizar la marca: combinar lujo internacional con propuestas locales. Y por supuesto, ser aliados de la mujer real, con necesidades y desafíos concretos.

¿Cuál sería entonces el reto de narrar la moda en el ámbito editorial?
El verdadero reto está en comprender que la moda es cultura, sí, pero también empresa y sostenibilidad.
¿Qué le ilusiona de lo que está pasando a nivel local?
Que Ecuador pueda mostrar su talento al mundo, con diseñadores, modelos y maquillistas reconocidos internacionalmente. La moda local ya está haciendo cosas muy bien, no necesita validación externa; hay que visibilizarla.
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