Claudia Tobar | Los verdaderos influencers
Cada padre o madre que cría a sus hijos es un influencer que está moldeando profundamente su forma de pensar
Los influencers son esas personas que seguimos en redes sociales y que influyen en nuestra forma de pensar, comprar, vestir o viajar. Se vuelven referentes tan importantes que incluso estrategas políticos los usan por su fuerza de influencia.
Tengo un amigo que tiene cientos de miles de seguidores; su canal alimenta a su audiencia con comedia e historias chuscas. Un día, este influencer se dio cuenta de que, en números, tenía más seguidores que la población de Latacunga y pensó: “Quizás este canal puede servir para algo más”. Así empezó el proyecto más significativo de su vida, con un alto impacto social. Quiere usar su amplia red de seguidores para cambiar el país.
Otro influencer, con menos seguidores en redes sociales pero con un impacto profundo, decidió influenciar a toda una provincia para que se crea capaz de ser un epicentro mundial de la gastronomía. Movilizó a muchos alrededor de su sueño y así, con un estudiante a la vez, sembró esperanza en una provincia golpeada por la violencia y el narcotráfico, ofreciendo una nueva oportunidad de vida. Son decenas de vidas transformadas gracias a una semilla de confianza sembrada desde un sueño que sigue creciendo y acumulando seguidores.
Estos dos casos me hicieron reflexionar: ¿somos todos influencers? Con o sin redes sociales, la gente nos observa y, quizás, en más de uno estamos sembrando ideas, sueños o nuevas perspectivas. Tengo la suerte de que, una vez por semana, puedo compartir mis ideas como en un diario y, de alguna manera, también sembrar esperanza. Cada padre o madre que cría a sus hijos es un influencer que está moldeando profundamente su forma de pensar. Cada vez que nos reunimos con nuestros amigos, nuestro poder de palabra y pensamiento tiene más impacto del que creemos. Si paramos un momento a reflexionar: ¿qué ideas o tendencias estoy influenciando? Resulta que todos tenemos más poder de influencia de lo que pensamos. Este país sería otro si, intencionadamente, nos volviéramos embajadores de pensamientos de esperanza y sueños transformadores. Todos tenemos responsabilidad de usar esa red de impacto positivamente. En este nuevo año que empieza, ¿qué idea quieres sembrar tú en la mente de otros para transformar vidas?