Cultura

PECHICHE
 Fruta. Antes de su preparación, las pepas son lavadas y seleccionadas..Tatiana Ortiz / Cortesía Expreso

Vinces guarda el secreto del dulce de pechiche que quita los antojos del embarazo

Mauro Véliz es uno de los pocos habitantes que prepara el manjar. El producto es parte de la gastronomía montuvia

A diario, por las mañanas, Mauro Véliz, de 81 años, pone al fuego una olla grande llena de pechiches. El aroma que emana la cocción de la fruta se percibe alrededor de la vivienda por toda la ciudadela La Virgen, en el cantón Vinces (Los Ríos). Entonces los vecinos saben que pronto estará a la venta la tradicional conserva de pechiche que ofrece Véliz en su puesto de dulces, ubicado en las calles Sucre y Olmedo, bajos de la unidad educativa José María Velasco Ibarra.

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Véliz lleva más de dos décadas preparando el dulce, muy apetecido en las reuniones familiares. Hay quienes aducen que este quita el antojo de las embarazadas, según el comerciante. Él es uno de los pocos que comercializa el postre en esta ciudad conocida como París Chiquito. Debido a la gran demanda, colocó un letrero en la ventana de su domicilio, hasta donde acuden para comprarle tarrinas llenas de la conserva.

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Al fuego. La cocción de la fruta puede demorar entre tres y cinco horas. Para un mejor sabor utilizan ollas de barro, o aluminio, con las que se concentra el sabor.Tatiana Ortiz / Cortesía Expreso

Véliz contó que su hija, Maritza Véliz Mejía, es la única que lo ayuda a mantener viva la tradición, dedicándole unas horas de su tiempo a preparar la mezcla de especias que dan sabor y textura a la conserva. Previo a la cocción de la fruta, que dura entre tres y cinco horas, le agrega azúcar o panela y disminuye el fuego hasta conseguir la consistencia pastosa del dulce.

El pechiche, cuyo nombre científico es vitex cymosa, es un árbol maderable de grueso tronco y abundante ramificación que crece en diversas zonas del Litoral ecuatoriano. Sin embargo, cada vez se ven menos en las zonas rurales de Los Ríos, debido a la deforestación para elaborar canoas.

Antes de la llegada del invierno, sus ramas empiezan a florecer, y durante el mes de enero brotan las pepas verdes, que luego cambian a una tonalidad oscura. Para entonces, la fruta ya habrá alcanzado su madurez y empezará a caer al piso, de donde es recogida en tachos antes de seleccionar las pepas que irán a la olla.

En el cantón Palenque, Alexa Zurita prepara la conserva de pechiche para disfrutarla con sus familiares, pero si alguien le pide que le venda un poco, ella lo hace, aunque prefiere obsequiarla a los vecinos.

En su casa es tradición prepararla mientras dure la temporada del fruto, para ello utiliza ollas de aluminio o de barro que concentran mejor el sabor en el fogón de leña. Las especias pueden ser anís estrellado, canela, pimienta dulce o clavo de olor. El dulce estará listo cuando el agua se haya consumido y la cáscara empiece a desprenderse con facilidad.

La apariencia del postre es de color negro, similar al dulce de higos, pero de masa compacta. Se come con pan o galletas, aunque hay que tener cuidado con las pequeñas semillas que están en medio del fruto.

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Comercio. Luis Tutivén se dedica a la venta de este producto, los comercializa en tarrinas o en vasos.Tatiana Ortiz / Cortesía Expreso

El pechiche, en su momento, trascendió tanto que hasta una parroquia del cantón Puebloviejo lleva el nombre de la fruta, que antes abundaba en la zona. Según la historia, Puerto Pechiche fue llamada así debido a que en el lugar existían varios árboles alrededor de una cancha y muy cerca estaba el río Puerto de Oro, hasta donde llegaban las canoas desde el cantón Vinces.

Años más tarde, los habitantes del lugar decidieron nombrar al pueblo Puerto Pechiche, aunque ya no existan muchos árboles de este tipo en la zona. La conserva de pechiche forma parte de la gama de dulces de la gastronomía montuvia, es una golosina que se oferta en mercados y comercio ambulante. En Babahoyo, por ejemplo, el comerciante Luis Tutivén consigue pechiche para vender en fruto y en conserva, en vasos de hasta $ 1. 

“Aquí vienen personas y pasan llevando en pequeñas porciones. Los hombres llegan buscando el dulce para sus esposas que están con antojo por el embarazo”, relató otro comerciante, Elías Arias. La manabita Dalinda Ortiz, quien reside en Guayaquil, comentó que sus padres le enseñaron a preparar la conserva cuando era niña. Ahora, a los 80 años, aún prepara el dulce.