serpientes Guayaquil
Esas son las boas constrictoras que se han hallado estos días en Guayaquil. En la imagen, las encontradas en Urdenor.Cortesía

La serpiente, de ‘visita’ por los barrios de Guayaquil

Aparecen en las casas y hasta en los vehículos. Por no tener espacios donde vivir, por el fraccionamiento de su hábitat, llegan al área urbana

Nerviosa y sin poder marcar su teléfono celular para pedir ayuda. Así se encontraba Miriam Núñez, la noche del 6 de agosto. En la sala de su vecina habían hallado a una serpiente de gran tamaño. La labor de Núñez era ser el rescate de su conocida, pero solo pudo escribir a otros para que alerten a la Policía. Su caso es uno de los dos reportados, en menos de 15 días, en la ciudadela El Paraíso y, al mismo tiempo, forma parte de los seis registrados en un mes, en Guayaquil.

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Por muy raro que parezca, no es el primer encuentro de Miriam con estos animales en el lugar. De hecho, en su propio hogar la han ‘visitado’ estos reptiles en unas cuatro ocasiones.

El incremento de las apariciones de estos animales, según Eliana Molineros, directora de la Fundación Proyecto Sacha, se debe al fraccionamiento de su hábitat. Al tener menos espacios en donde vivir, se ven obligadas a desplazarse a zonas urbanas. Con esto coincide el sargento Fran Huilca, de la Unidad de Protección del Medio Ambiente (UPMA), de la Policía Nacional, quien agrega que con la extensión de las zonas agrícolas (terrenos dedicados a la siembra y cosecha de productos), la fauna silvestre empieza a ocupar espacios que antes no ocupaban.

Hecho. El 7 de agosto, 4 boas constrictoras aparecieron en la zona urbana: 2 en Urdenor, una en la avenida de las Américas y otra en La Puntilla.

Otros factores, según Huilca, son las alteraciones meteorológicas de la época y el crecimiento de la población de roedores. “Al tener más opciones de comida, abandonan sus espacios y van tras ratones o zarigüeyas”, explica.

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Esta es la serpiente que fue reportada por la política guayaquileña Martha de Roldós, a quien la especie le llegó a su casa.Tomada de @martharoldos
104 casos de pacientes afectados por mordeduras se presentaron en Guayas, hasta la semana 15 de 2017.

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Según la Guía rápida de reacción a serpientes en casa, elaborado por instituciones de investigación y protección de medio ambiente, en la provincia del Guayas existen 40 especies de estos reptiles, de las cuales, solo 7 son venenosas. En Guayaquil, Durán y Samborondón (Zona 8), las más comunes de avistar son: la serpiente lombriz, la sayama, la corredora y la boa constrictora, esta última la más avistada en el Puerto Principal y en zonas como La Puntilla (Samborondón).

En este punto, un miembro de la Comisión de Tránsito del Ecuador tuvo que sacar de la vía principal a una enorme serpiente que se encontraba a un costado de la ruta, cerca de los autos.

En Urbanor, en el norte de la ciudad, el 7 de agosto se registró la captura de dos ‘boa constrictor’ (nombre científico), en un edificio. Uno de los animales medía casi tres metros de largo. La culebra hallada en la casa de la vecina de Miriam, en El Paraíso, era de la misma especie. Y esa misma noche, una familia guayaquileña compartió un video en Twitter en el que se veía cómo una serpiente salía desde su capó mientras conducía.

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“Ella está más asustada que nosotros”, se escucha decir al padre a la pregunta de su hija sobre cómo la van a sacar.

Según datos de la UPMA, en lo que va de 2023, unas 60 boas constrictoras han sido rescatadas en la ciudad. Alertan que estas no son venenosas, pero poseen una fuerza en sus músculos y en su mordida que puede ser letal.

En la guía impulsada por el ecologista Msc. Juan de Dios Morales, fundador de Wild GYE Initiative, se aclaran algunos mitos respecto a las serpientes. Estas son inofensivas y huyen de los humanos. Además, no pican, sino que muerden. Por otro lado, en Guayaquil, tienen suficientes presas, por lo que esperar que ataquen a niños o sus mascotas, por hambre, es descabellado.

El sargento Huilca explica que lo primero que hay que hacer ante el encuentro con este reptil, es mantener la calma. Luego, alertar al sistema integrado ECU 911 para que active a sus unidades especializadas y atiendan la situación. A la espera de los agentes, se recomienda no tocar al animal, no perturbarlo y seguirle el paso, para tenerlo localizado.

Matar al animal es un delito, según el Código Integral Penal, por ende, no hacerlo es importante para no enfrentarse hasta a 3 años de prisión.