“Nos quitaron a la princesa de la casa”
Una menor de tres años fue víctima de la negligencia causada por un trailer, ayer, en la Perimetral. El control, la eterna deuda pendiente

Tristeza. Uno de los familiares de la menor afectada veía con dolor lo sucedido. En el sitio, hubo varios familiares, todos en shock
Un accidente de tránsito cobró la vida de una menor ayer, en la vía Perimetral, entre el sector El Fortín y la avenida Casuarina, en el noroeste de Guayaquil. Y el hecho, que deja destrozada a una familia, evidencia además cómo el irrespeto por parte del conductor sigue siendo la razón por la que los duelos se replican.
Eran las 06:20 de ayer 30 de agosto y Nicol Viveros recibió la terrible noticia. Su sobrina de tres años de edad fue la víctima mortal del accidente suscitado en esa arteria. La furgoneta en la que se movilizaba fue impactada por un tráiler, al igual que otro auto que se detuvo a ayudar porque el automotor en el que iba su hermana, Geovana Viveros, madre de la menor fallecida, tuvo un imprevisto.
Geovana la llamó en shock, le pedía socorro. “Mi hermana salió de nuestra casa en la calle 30 y García Goyena. Iba a recoger a una niña del colegio en el que estudian mis sobrinos y después pasaría por los niños de la casa y luego los llevaría a Guerrero Martínez y Cuenca (suburbio), sitio donde queda el plantel”, manifestó. “Sé que se quedó botada y prendió las luces de parqueo. Un hombre detuvo su carro y la ayudó. Intentó pedir ayuda a policías de una UPC cercana, pero no le hicieron caso”, reveló la pariente.
Según los testigos y los agentes de la Oficina de Investigaciones de Accidentes de Tránsito (OIAT), luego de que el ciudadano que la socorría se estacionó, un tráiler embistió los automotores. El conductor del vehículo pesado escapó, mientras la ciudadanía observaba aturdida lo que pasaba.
“Lo que estamos viendo hoy es el resultado de la falta de control por parte de la ATM y de la maldita inconsciencia de un conductor al querer volar sobre las vías, cometiendo todas las infracciones que puede a su paso. Para empezar, iba por la izquierda, por favor. En la Perimetral, donde el pasado lunes hubo un accidente igual de terrorífico pero sin víctimas mortales milagrosamente; en la Francisco de Orellana; en la Juan Tanca Marengo; en toda la ciudad... el conductor irrespeta. Lo hacen los tráileres y los buses con los autos livianos, y estos con el peatón. Es todo un círculo de negligencias. Son pocos los conductores que sí respetan. Contaditos. No hay cultura vial. Es una pena, pero es así”, se quejó Tatiana Varas, quien habita en Los Ceibos y circulaba ayer por esta arteria para dirigirse a su trabajo, ubicado en La Puntilla.
Como Varas, otros conductores como Lídice Palma y Leonela Méndez no podían dejar de pensar en la familia Viveros. “Se me rompe el alma al pensar en ellos. Me pongo en la piel de esa mamá, de esa tía y el corazón se me quiebra”, dijo Palma.
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Y sí, en casa de los Viveros hay llanto y dolor. Otro tío de la infante, Josué Viveros, relató que su hermana hacía expreso, trasladaba a los cuatro niños de la familia (los dos vástagos de Josué y los dos de Geovana) y cuando podía le daba aventón a otra menor que salió herida en el siniestro y, a decir de Nicol, fue atendida en el hospital de Monte Sinaí.
“La pequeña era la única niña de la familia. Nos quitaron a la princesa de la casa”, comentó Adrián Pacheco, tío político de la menor, a quien ayer le resultaba difícil consolar a sus parientes, puesto que ni él sabía cómo levantarse.
Los Viveros son unidos y en este momento lo son también. Ayer, unos se dirigieron hasta el Laboratorio de Criminalística y Ciencias Forenses para retirar el cuerpo de la nena, mientras que otros se desplazaron hasta las instalaciones de la Unidad Judicial de Tránsito de la ciudadela Florida, para ver qué pasaba con Geovana, quien fue retenida para las respectivas investigaciones, junto con Víctor Duarte, el buen samaritano que le dio la mano en la Perimetral.

2. Daño. El auto de Víctor Duarte, quien ayudó a la mamá de la menor fallecida, quedó destruido. Su auto no tenía seguro. Duarte estaba desconcertado por lo ocurrido con la pequeña.
Callado y contemplando los ventanales de cristal de la edificación de la Unidad de Tránsito, estaba don Segundo, padre de Geovana, quien corría de un lado al otro, en los exteriores de la unidad, para que su hija lo vea. Se perdía entre los pasillos, hasta que logró verse con su hija. El abrazo que se dieron lo hizo quebrarse en llanto. “Yo tenía que morir primero, no mi nieta”, expresó antes de hablar con ella.
El hijo mayor de Geovana, de 10 años, se descompensó al saber la noticia. “Se me llevaron mi vida”, decía una y otra vez.
En los exteriores del Laboratorio de Criminalística estaba María Rodríguez, tía paterna de la menor. “Mi hermano todavía no sabe; hoy (ayer) en la tarde queremos decirle. Él trabaja viajando”, dijo la mujer, quien no continuó hablando porque la superaba el dolor.

La imagen conmocionó a quienes pasaban cerca de la dolorosa escena.
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En el lugar, la mayoría de ciudadanos hablaban también del caso y repudiaban que, una vez más, el motivo de una muerte haya sido la negligencia e imprudencia de un chofer. “Últimamente ya no depende del estado de las vías, de la falta de luz o señalética en ellas, sino del comportamiento de quien está detrás del volante, que parece divertirse cada vez que te asusta y te empuja a frenar para reponerte del miedo que te hicieron sentir”, se quejó la guayaquileña Adelaida Cortez.
- DETENCIÓN
Así como Geovana Viveros fue retenida para investigaciones, Víctor Duarte, el buen samaritano, también. Él también estaba en la Unidad Judicial de Tránsito. Su prima, Patricia Caicedo, indicó que él la llamó llorando cuado luego del siniestro de tránsito.
“Me dijo que estaba detenido y tenía miedo. Él también pudo haber muerto. De lo que sé él venía solo e intentó que lo divisen con la luz de su celular. Él estaba tratando de ayudar y de la nada aparece ese tráiler. Por buen samaritano, ahora está involucrado”, sostuvo la pariente, quien contó que la madre de la menor fallecida mantuvo su versión, él fue el único que la socorrió.
La familiar indicó que su primo perdió su carro, pues no tiene seguro y su esposa se encargó de los trámites para por justificar su falta en el trabajo. “Que le den medidas sustitutivas, no es justo. Aparte están las cámaras del sitio, por qué no las revisan, allí se debe ver lo que pasó. Él tiene esposa e hijo, es el sustento de su hogar, nunca ha estado involucrado en nada malo. Tiene miedo porque aquí las leyes no amparan al ciudadano y el real autor, libre”, concluye Caicedo, quien iba por los pasillos con el abogado, tratando de entender por qué él salió ‘mal parado’ por hacer el bien.