Guayaquil

La Pradera 2 tiene peatonales que demandan regeneración

Habitantes de esas arterias creen que el Municipio se olvidó de ellas o las ignoró.  Se quejan de la constante circulación de motos

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La falta de regeneración en las peatonales es evidente.JIMMY NEGRETE/EXPRESO

Buscando con la vista algo en el piso, Víctor Pesantes recorre la calle peatonal al pie de su casa. Se cruza de brazos y analiza las diversas rajaduras de la angosta arteria. Escoge un tramo de la entrada donde hay un hueco en la cubierta de una alcantarilla y por fin señala: “¡Aquí se cayó mi mamá!”.

Su casa, ubicada en la manzana D30 de la ciudadela La Pradera 2, en el sur de Guayaquil, tiene una vía peatonal que, como las de las manzanas D28 y D29, jamás ha sido regenerada.

“Mi madre tiene 90 años de edad y caminar se le dificulta un poco. Hace tres meses se cayó en esta peatonal regresando a la casa y casi se rompe la pierna. Su recuperación ha sido muy lenta y dolorosa. Si nos hubieran regenerado la calle a nosotros también, mi mamá no se habría caído”, afirma con tristeza.

Desde hace dos años, según narran los vecinos de ese sector, el Municipio de Guayaquil, a través de su Departamento de Obras Públicas, ha regenerado los parques y las vías peatonales de La Pradera 2 y la 3. Sin embargo, la obra no llegó hasta las tres manzanas mencionadas.

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“Como estaban mejorando en las demás calles, pensamos que también nos ayudarían con nuestras peatonales, pero nos hemos cansado de esperar. Un grupo de vecinas, incluso, envió una solicitud al Municipio haciendo la petición, pero no les dieron respuesta”, sostiene Carlota Cando, de 70 años, moradora de la manzana D28.

EXPRESO recorrió el sector y evidenció que en el resto de la ciudadela hay bloques de colores que decoran las vías por donde los vecinos caminan sin complicación. Mientras que en las peatonales fisuradas hay desniveles y el agua de la lluvia se encharca, formando criaderos de mosquitos. Su descuidado aspecto contrasta con las primeras.

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Las calles regeneradas lucen cómodas y con adoquines de colores.JIMMY NEGRETE/EXPRESO

“De los 43 años que llevo aquí, estas calles tiene el mismo estado, por eso hay vecinos que han puesto cerámica afuera de sus casas, para mejorar la fachada”, cuenta Ricardo Durán, mecánico automotriz, quien también vive en la manzana D28.

No obstante, en las vías mejoradas no todos los moradores están satisfechos con la obra. Por ejemplo, la ama de casa Pilar Castro, quien vive en la manzana D31 de esa misma ciudadela, cuenta que cuando llegó la regeneración, el sumidero frente a su casa quedó lleno de piedras y desde entonces el agua cae ahí, se estanca y se rebosa. “Algo hicieron mal porque desde los tubos de mi lavandería sale mal olor y antes de que hicieron los arreglos no pasaba. No soy la única, en las casas de mis vecinas es igual”, detalla.

Este medio le preguntó al Cabildo, a través de su Departamento de Comunicación, por la desatención de las calles de estas manzanas. Personal de esa entidad indicó que pronto habrá una respuesta.

Pero ese no es el único problema que tienen las calles peatonales de La Pradera 2. Cuenta Patricio Chalén, ingeniero en Administración de Empresas y vecino de la manzana D29, que la circulación de motocicletas en estos callejones, que son para caminar, ya los tiene cansados porque pasan por allí constantemente, y con mayor frecuencia en la noche y madrugada.

“No respetan nada. Para no darse la vuelta, toman estas calles como atajos. Uno tiene que hacerse a un lado para que no lo atropellen. Muchos no son del barrio y otros son antisociales que van al parque a consumir drogas”, afirma.

Víctor Pesantes agrega que los motociclistas, al atravesar esas estrechas avenidas, dañan las plantas y tumban los árboles  que los moradores plantan en el centro de la peatonal.

“Solo hace dos días tumbaron unas macetas que había colocado ahí. Esto parece difícil de controlar, porque pese a que es prohibido y les decimos que no circulen por aquí, no hacen caso”, lamenta.