
Patinar en Guayaquil es conquistar las calles pese a congestión e inseguridad vial
Usuarios de patines, patinetas y otros vehículos de micromovilidad exigen ciclovías en buen estado para movilizarse seguros
Movilizarse en patines, patinetas y otros vehículos de micromovilidad es algo que va en auge en Guayaquil y otras ciudades de Ecuador y del mundo. Usuarios cuentan sus beneficios y necesidades.
Libertad, diversión, rapidez y facilidad. Las palabras fluyen con dinamismo y agilidad al preguntarles qué los motiva a movilizarse sobre pequeñas ruedas por las calles, donde el exceso de velocidad, la contaminación sonora y la violencia vial acechan pero no frenan su ímpetu.
En una ciudad que ha normalizado desplazarse en autos y motos, a perder horas atascados en el tráfico y a llenar el ambiente con esmog, apostar por un medio de transporte descomplicado es una elección que irrumpe en lo establecido.
“Libero mucho estrés, me olvido del mundo por un momento, soy simplemente yo con mis patines contra el mundo. Una parte de mi niña interna se alborota y es feliz”, describe Cinthya Buenaño, quien lleva los últimos cuatro años movilizándose en patines por calles de las ciudadelas Urdesa y Martha de Roldós, al norte.

¿Cómo es movilizarse en patines en Guayaquil?
Convivir con el estruendo de las bocinas que los conductores utilizan incesantemente es algo a lo que quienes se movilizan en patines, patinetas, monopatines o scooters se acostumbran, pero que no los frena.
“Por el tráfico, es más rápido llegar en patines o en micromovilidad a un lugar que ir en carro. Y también es más divertido”, asegura Gabriel Buenaño, quien recorre desde la ciudadela La FAE, en el norte, hasta el centro o el sur.
Esa diversión también puede tornarse en una experiencia incómoda debido al irrespeto de ciertos conductores o a las falencias en la infraestructura.
EXPRESO recogió, hace un mes, cómo la falta de mantenimiento ha provocado que algunos tramos de la ciclovía, implementada en pandemia, se hayan dañado e incluso desaparecido, como el de la avenida Machala, que ahora volvió a ser un espacio para estacionamiento de autos y motos.
“Aunque la micromovilidad aumentó cada vez hay menos espacios. En algún momento se luchó por tenerlos, pero se fueron perdiendo poco a poco”, lamenta Mariuxi Luna, quien dirige el grupo Guayakill Patina.
“En la calle no te respetan como patinador o usuario de movilidad activa, y además aquí no tenemos una buena ciclovía que esté apta tanto para ciclistas como para patinadores, porque son diferentes tipos de ruedas”, explica Malú Villacreses, del grupo Roller Crew.

“Las calles están en mal estado. Afecta muchísimo el hecho de que en la ciclovía hay tapas de alcantarilla. En bicicleta no las sientes, pero nosotros, en patines adecuados para la calle, las sentimos más”, aclara Cinthya Buenaño.
Esto sucede en el tramo de ciclovía que está en la calle Chimborazo. Al irrespeto de los conductores y de trabajadores de garajes, que se estacionan sobre el carril exclusivo, se suman los desniveles por alcantarillas y asfaltado de mala calidad, lo que vuelve a este espacio inutilizable para la micromovilidad.
@cinfabuma Rumbo a casa, con mis patines y un atardecer HERMOSO✨🤭 #Patinaje #patines #rollergirl #aprendeapatinar #CapCut ♬ เสียงต้นฉบับ - John (Songs Station) - สุขภาพดีกับเบิร์ด
Irrespeto a la ciclovía en Guayaquil y falta de acceso a espacios públicos
El buen estado de la infraestructura es clave para fomentar la movilidad activa. “Las ciclovías brindan espacios más seguros para quienes se movilizan en medios alternativos como la bicicleta y los patines. Esto ha permitido que más personas se animen a usar los patines no solo de forma recreativa, sino también como medio de transporte en trayectos cortos”, explica Estefanía Arciniegas, del colectivo Quito Patina.
En la capital de la República hay un “crecimiento progresivo” de la movilidad en patines, celebra Arciniegas, aunque advierte que “aún existen desafíos importantes, como la falta de cultura vial, el respeto a los usuarios de movilidad activa y la limitada conexión entre tramos de ciclovías, lo que dificulta trayectos más largos y seguros. Las ciclovías son muy limitadas, algunas están deterioradas y cubren ciertos puntos”.
Ibarra, otra ciudad donde el uso de patines atrae a muchas personas, también enfrenta la falta de políticas públicas en movilidad activa y la poca inversión en cicloinfraestructura.
“El uso de patines, bicicletas o scooters surge desde colectivos sociales y culturales que promueven estas prácticas por iniciativa propia. Sin embargo, lo hacen enfrentando riesgos constantes, especialmente por la falta de cultura vial”, cuenta Willy Potosí, integrante del grupo Royal Skate.
Esa falta de educación vial se traslada a espacios públicos como el Malecón 2000 y Puerto Santa Ana, donde Buenaño y Villacreses denuncian que los guardias privados les impiden el acceso e incluso las amenazan para que se retiren.
Valentina Acosta, patinadora urbana de Bogotá, invita a pensar en otros medios de transporte, además del auto y la moto. “Desde el Metro -transporte público- hasta los patines, todos cabemos. Es cuestión de organizarnos, pero todos cabemos”, insiste con la tenacidad que sus ruedas avanzan por el asfalto.

Mejorar ciclovías, aconsejan desde Bogotá y Lima
Jaime Sánchez
Aunque es considerada la Capital Mundial de la Bicicleta, Bogotá aún tiene el desafío de fomentar la movilidad en patines y patinetas, asegura Valentina Acosta Herrera, del colectivo Suba Rollers.
“La gente en general piensa que es algo de pista y nosotros somos más urbanos”, aclara.
Ella asegura que los 683 kilómetros de ciclorrutas en Bogotá están pensados en los biciusuarios, pero no en quienes se trasladan en micromovilidad, sobre todo por el ancho de los carriles, que no permiten un desplazamiento adecuado.
Acosta ve necesario que se fomente la movilidad en patines a través de campañas y eventos masivos, como las ciclovías recreativas, tal como sucede en Medellín.
“Los patines ahorita están cogiendo muchísima fuerza. Si nos vamos junto a los carros es porque sentimos que es lo más seguro, porque las ciclovías no están adaptadas para nosotros”, insiste la patinadora.
Con ella coincide Jaime Sánchez, de Patines Perú, quien comenta que los obstáculos en las ciclovías, como la utilización de adoquines, les juega en contra, pero no los desanima.
Él destaca que movilizarse en patines puede ser incluso más rápido que en bicicleta, sobre todo frente a la severa congestión que asfixia a nuestras ciudades. “La gente está buscando una solución a eso y una de esas soluciones es el patinaje urbano, que se está replicando por todo el mundo”.
¿Quieres acceder sin límites a todo el contenido de calidad que tiene EXPRESO? ¡SUSCRÍBETE AQUÍ!