Guayaquil: La nostalgia de un carnaval que se apagó en la ciudad
A través de una galería, EXPRESO muestra cómo la pandemia cambió la fiesta. Pese a que hubo ciertos incumplimientos, en Guayaquil prevaleció la calma

Año 2021. A diferencia del feriado de 2020, en esos mismos sitios que dieron cabida a los desfiles por tierra y agua, hubo solo calma.
Hace un año el ambiente que se vivió en Guayaquil era de fiesta. El mundo sabía ya de la existencia del coronavirus, pero la alerta no se había activado todavía en Guayaquil, por lo que hubo libertad para celebrar, bailar, jugar y pasear entre la multitud por las principales calles de la ciudad. Y sin portar mascarilla.
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Este año el escenario es totalmente distinto. Salvo una fiesta clandestina que la Gobernación identificó (ver recuadro) y los llamados de atención que recibieron decenas de familias del Suburbio que, pese a las restricciones establecidas, instalaron piscinas inflables en la vía pública; en el Puerto Principal prevaleció la calma.
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“No puedo creer, me cuesta tanto en realidad ver cómo la vida nos cambió en 365 días. El año pasado, mis hermanas que viven en Quito llegaron a casa para celebrar el feriado y fue lindo. Ahora, no he tenido visitas y ni siquiera he podido usar la piscina de la ciudadela porque está prohibido”, lamenta la habitante de Álamos Norte, Agustina Freire; quien para el carnaval de 2020, se instaló en la avenida 9 de Octubre, donde hubo un desfile por las fiestas.

Año 2020. En la 9 de Octubre y el estero Mogollón, por carnaval, hubo solo fiesta y familias disfrutando y jugando.
A través de fotografías y relatos de ciudadanos, como Freire, EXPRESO recuerda cómo el año pasado la espuma de carnaval fue la protagonista de una marcha en la que hubo carrozas, bailarines, malabaristas y zanqueros que, con sus trajes, alegraron a las cientos de familias que recorrieron el bulevar. El año pasado también fueron decenas los que disfrutaron de un tradicional desfile naútico sobre el estero Mogollón, que ahora fue suspendido para evitar las aglomeraciones.
En ambos puntos, los visitantes fueron escasos. De hecho en el centro, a decir de muchos, el ambiente que se vivió era el de un día regular. Sin sorpresas. Sin actos públicos. Sin colores, ni cumbia ni samba retumbando desde enormes parlantes.

Año 2021. No hubo familias ni turistas en el parque lineal, ante la suspensión de los desfiles en el agua.

Año 2020. Esta fue una de las atracciones en el carnaval pasado.
“Me da nostalgia ver cómo estamos. Y me da mucho más porque no sé cuánto tiempo vamos a estar así... Yo sí era de las que jugaba con agua con mis vecinos y de las que aprovechaba estos días para hacer un asado. Me gustaba pensar que estaba en el carnaval de Brasil. Ahora, estoy nada más que encerrada”, detalla la residente de la décima etapa de la Alborada, Nathalia Mackliff; quien para evitar que sus hijos sienta ese bajón que asegura sentir, compró harina y pistolas de juguete que lanzan agua para divertirse en el patio de su casa.
Como ella, otros guayaquileños también han decidido actuar. Arturo Cedeño, habitante de La Pradera 3, por ejemplo, señaló que para hoy tiene previsto hacer un pícnic en el Bosque de Colores, el parque ubicado al pie de su vivienda.

Año 2021. Este ha sido el panorama en la avenida 9 de Octubre, donde el año pasado hubo desfiles, fiesta y conciertos.
“He comprado anilina para hacer algo diferente con mis chicos. Quiero sentir, a como dé lugar, que estoy en feriado. Saldré incluso con mi equipo de sonido para alegrar el ambiente. Y es que todo está tan callado...”, lamenta. “La pandemia continúa y va dejando huellas profundas y colosales. Va cambiando vidas y aniquilando tradiciones que, espero, pronto puedan resurgir y volver ”, sentenció

Año 2021. En algunos barrios de Guayaquil, solo algunos se atrevieron a jugar con agua al aire libre.
- Hecho
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En la fiesta clandestina del sábado anterior, la Gobernación halló 200 personas, en su mayoría de procedencia venezolana, que participaban de una fiesta. Al interior del lugar, en el que apenas unos cuantos portaban mascarillas, las ventanas habían sido tapadas con fundas de color negro para que desde el exterior nadie pueda verlos.
La Policía frenó una fiesta clandestina en la madrugada de este domingo 14 de febrero en Guayaquil. Unas 200 personas estaban en el festejo. 👇 https://t.co/NSnEGtCs9y
— Diario Expreso (@Expresoec) February 14, 2021
En otros puntos de la ciudad, la Policía y personal municipal desmontaron 34 piscinas infladas que habían colocado en las calles. El sábado, otras 125 fueron desarmadas. Hasta ayer, no hubo sanciones económicas.

Momento en el que una de las piscinas fue ayer desarmada por personal de la Policía y municipal.