
No hay que matar a los grillos: un experto explica su importancia en Guayaquil
Un entomólogo explica por qué no hay que matar a los grillos y qué revelan sobre el equilibrio ambiental de la ciudad
Durante la temporada invernal, la presencia masiva de grillos en Guayaquil vuelve a generar quejas ciudadanas, videos virales y debates en redes sociales. Sin embargo, más allá del ruido nocturno y la incomodidad que provocan en viviendas y espacios cerrados, especialistas advierten que su eliminación indiscriminada puede tener consecuencias negativas para el equilibrio ecológico urbano.
En Guayaquil, el denominado invierno coincide con el periodo más caluroso del año. Las altas temperaturas, sumadas a la humedad constante y las lluvias, crean condiciones ideales para el desarrollo de diversos insectos, entre ellos los grillos. Así lo explica Jorman Arbeláez Román, entomólogo por especialización, biólogo y estudiante de Doctorado (PhD) en Ecología Evolutiva, quien señala que este fenómeno responde a un ciclo biológico favorecido por el clima y no a una invasión anómala.
“Durante estos meses (entre diciembre y mayo) aumenta la humedad del suelo, la hojarasca y los refugios urbanos, lo que facilita el desarrollo de los huevos y la actividad de los grillos”, detalla el especialista.


Más allá de la molestia: su rol ecológico
Desde una perspectiva ecológica, los grillos cumplen funciones clave dentro de los ecosistemas urbanos y periurbanos. Asociados al suelo y a la hojarasca, actúan como omnívoros oportunistas que consumen restos vegetales, materia orgánica e incluso pequeños invertebrados. Este comportamiento contribuye al reciclaje de nutrientes y al mantenimiento de los microhábitats en parques, jardines y áreas verdes de la ciudad.
Además, los grillos son una pieza fundamental en la cadena alimenticia, al servir como fuente de alimento para aves, reptiles, anfibios y otros artrópodos depredadores. Su presencia estacional garantiza energía disponible para estas especies, especialmente durante periodos de alta demanda biológica.
A ello se suma su aporte indirecto a la polinización de plantas a ras de suelo, así como al enriquecimiento del sustrato mediante sus desechos, que favorecen la fertilidad del suelo y los procesos naturales de descomposición.
Los grillos son indicadores de salud ambiental
Los grillos también funcionan como indicadores de la calidad ambiental, debido a su sensibilidad a factores como la temperatura, la humedad y la contaminación. Por esta razón, cambios bruscos en su abundancia o diversidad suelen reflejar alteraciones en el entorno urbano.
“Cuando solo sobreviven unas pocas especies resistentes, suele ser señal de hábitats intervenidos, uso intensivo de químicos o pérdida de conectividad entre áreas verdes”, explica Arbeláez.
Los riesgos de eliminar a los grillos indiscriminadamente

El uso de fumigaciones generalizadas o insecticidas de amplio espectro puede generar efectos adversos tanto a corto como a mediano plazo. En el inmediato, reduce la disponibilidad de alimento para depredadores urbanos. A largo plazo, empobrece la biodiversidad y afecta también a insectos benéficos como abejas y mariposas.
Guayaquil ya ha enfrentado episodios similares con plagas que afectaron el arbolado urbano, agravados por la falta de monitoreo y el uso indiscriminado de químicos, recuerda el entomólogo, quien ha investigado los efectos de las islas de calor urbanas sobre insectos en la ciudad.
¿Los grillos qué función tienen en la naturaleza?
Desde una mirada científica, los grillos cumplen funciones ecológicas esenciales: sostienen la base de la cadena alimenticia, reciclan nutrientes, contribuyen a la salud del suelo y actúan como termómetros biológicos del estado ambiental. En ciudades con crecimiento acelerado como Guayaquil, estos procesos resultan clave para mantener un equilibrio mínimo entre urbanización y naturaleza.
A nivel global, incluso se estudia su potencial en modelos de aprovechamiento sostenible, aunque el especialista recalca que este enfoque requiere regulaciones claras y no debe confundirse con la situación urbana local.
¿Qué hacer para convivir respetuosamente con los grillos?
Para la ciudadanía, el mensaje principal es la convivencia responsable: sellar rendijas, manejar adecuadamente la iluminación nocturna, limpiar hojarasca cercana a paredes y evitar fumigaciones masivas en áreas verdes.
Jorman Arbeláez Román
Por esta razón no hay que tenerle miedo a los grillos
“No son malos ni peligrosos”, enfatiza Arbeláez. Los grillos simplemente responden a condiciones ambientales favorables. “Es válido manejar las molestias, pero no convertir una situación estacional en una eliminación indiscriminada que termine afectando el frágil equilibrio ecológico urbano de Guayaquil”.
¿Quieres acceder a todo el contenido de calidad sin límites? ¡SUSCRÍBETE AQUÍ!