
Inundaciones vuelven a atrapar a Guayaquil en su corriente urbana
La pleamar más alta del año coincidió con lluvias intensas, La ciudad exige respuestas frente a inundaciones recurrentes
A las siete de la mañana de este 18 de febrero, Guayaquil ya estaba detenida. El aguacero que empezó de madrugada no dio tregua y, con el paso de las horas, convirtió avenidas en canales, paralizó rutas claves y obligó a miles de personas a reorganizar su día incluso antes de salir de casa.
Aguacero paraliza Guayaquil desde la madrugada
La lluvia sostenida, acompañada de tormenta eléctrica durante cerca de ocho horas, dejó anegadas arterias del norte y sur, complicó la movilidad y volvió a evidenciar las limitaciones del sistema de drenaje frente a la temporada invernal. Sectores como Sauces y Samanes amanecieron bajo el agua, mientras avenidas como Kennedy y de las Américas registraron acumulaciones de hasta 30 centímetros. En el sur, las avenidas Las Esclusas y 25 de Julio presentaron niveles al nivel de la rodilla y corrientes que dificultaron el paso de vehículos y peatones.
En las calles no solo se acumuló agua. Ramas, basura y placas vehiculares flotaban en carriles inutilizables, mientras conductores avanzaban con cautela para evitar baches ocultos y alcantarillas sin tapa. La escena se repitió en distintos puntos críticos y derivó en tráfico detenido durante varias horas.

Calles y avenidas convertidas en ríos urbanos
El episodio coincidió con la pleamar más alta del año, que superó los cinco metros, según reportes de Interagua. Esta situación agravó la acumulación de agua en zonas bajas y contribuyó a la saturación de vías secundarias, donde el drenaje resultó insuficiente frente al volumen de precipitaciones. Según Segura EP, 62 lugares de Guayaquil registraron acumulación de agua o tráfico interrumpido durante la mañana del miércoles 18 de febrero.
Romina Salcedo
En Sauces, comerciantes optaron por no abrir sus locales, para impedir el ingreso de agua a los predios. En la calle Gabriel Roldós, el líquido cubrió aceras y llegó hasta los muros de algunas viviendas. Las alcantarillas rebosaban y el agua permanecía estancada en esquinas y calles interiores.
La rutina se alteró de forma generalizada. Padres de familia enfrentaron retrasos para llevar a sus hijos a rendir exámenes finales. Algunos guardaron sus uniformes en fundas plásticas para evitar que se mojen. Expresos escolares recogieron tarde a los alumnos y varios estudiantes caminaron entre el agua para llegar a sus centros educativos. Comerciantes, como Leandro Muñoz, quien tiene un taller en la calle Esmeraldas, protegieron cables y electrodomésticos ante el riesgo eléctrico generado por las tormentas.
✅ GUAYAQUIL
— CNEL EP (@CNEL_EP) February 18, 2026
En la ciudadela Pradera 3, al sur de la ciudad, las fuertes lluvias provocaron la caída de un árbol sobre las redes de media tensión, generando una interrupción en el suministro eléctrico.
Personal contratista de CNEL EP realizó la limpieza y el retiro del árbol,… pic.twitter.com/xB8CWpVFEO
El impacto en la movilidad se extendió fuera de los límites de la ciudad. En el puente de la Unidad Nacional, conductores esperaron casi tres horas para cruzar desde Durán hacia Guayaquil. En la avenida Samborondón, la congestión se prolongó por kilómetros debido a un bus averiado y un siniestro vial que dejó una persona herida. Recién pasadas las 11:00, el flujo vehicular empezó a restablecerse de forma parcial, aunque con circulación lenta por la calzada mojada.
Atentos!!
— Emergencias Ec (@EmergenciasEc) February 18, 2026
La salida desde Durán hacia Guayaquil esta totalmente colapsada. pic.twitter.com/05UQ82Dr3N

Durante la jornada se reportaron incidentes puntuales, como la caída de un árbol sobre un vehículo en la ciudadela 9 de Octubre, en el sur, y el desprendimiento de un poste de alumbrado público. En avenidas como la 25 de Julio y Péndola, varios autos quedaron dañados cuando el nivel del agua superó los 40 centímetros.
Repetición de un problema histórico
Silvia Alvarado
Entre las quejas ciudadanas, varios residentes señalaron que los anegamientos se repiten cada temporada invernal. “Guayaquil se sigue inundando con las primeras lluvias, y las promesas de campaña quedaron en palabras. Menos excusas y más trabajo, que la ciudad no puede seguir paralizada”, manifestó Paola Guerrero, residente del norte.
Que Sauces vuelva a inundarse no es un hecho nuevo. La repetición del problema, pese a intervenciones anunciadas en los últimos años, mantiene el registro de anegamientos en los mismos tramos donde el agua cubre aceras y reduce la circulación vehicular y peatonal. Un cartel de “Peligro. Maquinarias en movimiento” permanecía parcialmente cubierto por el agua en una calle peatonal de Sauces 6. Buses avanzaban lentamente y peatones caminaban en medio del agua para dirigirse al trabajo, comprar alimentos o tomar taxis en los alrededores del mercado de Sauces 9.

“Guayaquil es la crónica de una catástrofe anunciada. Todos los años sabemos cómo se pone la ciudad y, pese a las mejoras prometidas, el panorama es el mismo. Podrán decir que es la pleamar la que complicó todo, pero con o sin marea alta el escenario es similar”, sostuvo la arquitecta Josefina Alvear, quien reside en el norte de la ciudad.
“El problema está en que aún no hay una respuesta eficaz frente a estas inundaciones recurrentes”, agregó la ciudadana.
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