Guayaquil

Inés Manzano: “Esto es una mala gestión ambiental, pública y privada”

El proceso administrativo aplicado a Interagua debió llegar hace años. Expertos y ciudadanía coinciden en el retraso de la medida. Piden remediación

LAGUNA
Espacio. Los residentes de ciudadelas como Guayacanes y Sauces, al norte de Guayaquil, denuncian los malos olores que emanan las lagunas.Álex Lima / EXPRESO

Denuncias de moradores de zonas del norte, malos olores y el determinar que Interagua tiene un inadecuado manejo de las actividades en las lagunas de oxidación despuntó contra la concesionaria un proceso administrativo que se esperaba hace años. La autoridad municipal, precisamente la Dirección de Ambiente y la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Emapag), sin embargo, deben respuestas a la ciudadanía.

Qué despuntó este proceso sancionatorio y por qué reaccionan ahora y no antes, cuando los gritos de la comunidad empezaron a alzarse, allá por 2016, e incluso antes de esa fecha, son algunas de las preguntas que quedan en el aire. Este Diario solicitó al Cabildo el informe con un desglose detallado de las causas, pero tampoco se ha facilitado.

EXPRESO, sin embargo, ha conseguido una entrevista con una voz con acceso a información técnica de Emapag, quien hace una revisión del tema, pero que pide total reserva, por temor a represalias.

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El jueves de la semana pasada se agravó la situación de la planta, que ya se conoce que trabaja al límite, cuenta. “No es nuevo. Las plantas allí funcionales tienen el mismo tamaño que tenían hace 20 años, cuando se entregó la concesión. Y lo que han puesto para remediar la situación solo son aireadores o filtros de olores, y eso hace unos 7 u 8 años. En una ocasión hallaron maquinaria de aireación apagada”, recuerda.

Explica que durante todo este tiempo no hubo otra tecnología aplicada en el tema del tratamiento de las aguas residuales, y pese a eso y a los otros factores que mencionó, las descargas al cuerpo receptor (el río Daule) tienen una carga contaminante que no supera los parámetros permitidos. “Eso se conoce hace tiempo”, precisa.

La concesionaria Interagua aumenta esfuerzos por lavar su imagen con comunicados en donde asegura que en las lagunas de oxidación Guayacanes-Samanes “se realiza una importante intervención en el tratamiento de las aguas residuales, que radica en la posibilidad de devolver el agua a afluentes naturales, sin que represente un peligro para los seres vivos”, el técnico de Emapag lo confirma y explica que, al ser un caudal grande, la carga es mínima.

Eso no es del todo cierto. Una investigación publicada en diciembre de 2019, que recoge un estudio que determina que Guayaquil incumple con la Norma de Calidad Ambiental y de Descarga de Efluentes del Ecuador y supera, con creces, el índice permitido de contaminantes entre estos, coliformes fecales. Es decir, esto no es un tema que solo trata de malos olores, sino de un funcionamiento integral.

Interagua ha señalado que no se pronunciará sobre el tema pese a que este Diario solicitó una entrevista con el director general, Frédéric Certain, quien es el titular de la concesionaria desde que Jaime Nebot administraba la ciudad.

“Se ha abierto un expediente, este tiene que seguir el debido proceso. Vamos a presentar nuestros descargos y pruebas como corresponde dentro del proceso. Una vez concluido el proceso y emitido el fallo del mismo, podríamos pensar en la posibilidad de una declaración, pero antes no es posible”, se limitó a decir la vocera, Ilfn Florsheim.

Están haciendo algo que debieron hacer antes. No se soluciona nada con una multa. Emapag controla y no ha hecho su deber. Y el Municipio, que debe vigilar a Emapag, tampoco.

Inés Manzano,

activista y experta en derecho ambiental.
Cercanía. Las lagunas están frente a la quinta etapa de la ciudadela Guayacanes, el sector más afectado.

Cinco zonas sufren por el olor de las lagunas de oxidacion

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Sobre la vigilancia a los procesos de la concesionaria, la fuente indica que Emapag hace contramuestreos y esa información reposa en la entidad. Se sabe, por ejemplo, que un asentamiento adyacente a la zona ha bloqueado la expansión de las lagunas, que iban a estar destinadas a receptar las aguas servidas y que hasta el Ministerio del Ambiente ha actuado de oficio sobre el tema.

La activista y experta en derecho ambiental, Inés Manzano, y quien advirtió otrora que la construcción del puente Guayaquil-Samborondón también constituiría un bloqueo para la expansión de las lagunas, coincide con el técnico en que no es novedad.

“Ellos (Emapag y el Municipio) conocen a la perfección los monitores. Interagua no cumple con la normativa y están haciendo justicia tarde. Con $ 80 mil de multas no van a solucionar el problema. Esto es una mala gestión ambiental, pública y privada”, sostiene.

Los malos olores es una problemática que afecta a la calidad de vida; la ubicación de las plantas es importante. Sobre esto, en otros países ha intervenido el Ministerio de Salud.

karla mendoza

ingeniera en Gestión Ambiental

Recuerda que tras pedidos y reclamos sobre el tema de los olores en el norte, y el correcto tratamiento de las aguas servidas, la concesionaria prometió que este año habría un cambio radical en los procedimientos. “Debían hacer una serie de acciones y es claro que no han cumplido”.

“Es, sin embargo, una primera raya al tigre. Hasta 2016 no hubo un solo proceso administrativo. Esto nos permite a los abogados ambientales ir a procesos penales, civiles y administrativos por el incumplimiento de años de Interagua”, adelanta.

A Manzano le preocupa, además, el funcionamiento garantizado de Los Merinos, que el Cabildo y Emapag pintan como solución. Para saberlo con certeza, dice, será necesario socializar. “Tienen que enfrentarse a las relaciones comunitarias. Indemnizar a la gente que no ha podido vivir”, precisa.

Es terrible esta situación ya que los malos olores se perciben con más fuerza cuando hace mucho sol. El Municipio ha dejado esperar mucho tiempo para determinar las sanciones.

Jahayra Mero

residente de la ciudadela Guayacanes

Para las comunidades aledañas a las lagunas de oxidación, confiesan que esta problemática se ha convertido en un vecino más. Los ciudadanos de las ciudadelas como Guayacanes, Alborada o Sauces se sienten cansados de que no se le dé una solución a pesar de los años que llevan soportando los malos olores, y que se agravan durante los días soleados.

La ciudadanía también coincide en que el Municipio se ha demorado en sancionar a la operadora, pues esto no es nuevo. “Es terrible que recién decidan actuar cuando nos hemos quejado toda una vida”, se lamenta Gabriela Padilla, moradora de la manzana 99 de Guayacanes.

A pocas cuadras, Carlos Ocaña, quien labora en un taller, recuerda con desagrado los días en que sus vecinos cerraban sus puertas y ventanas para poder almorzar, debido a los malos olores. Estos escenarios aún están impregnados en estas zonas del norte porteño.

Sanción. El proceso administrativo contra Interagua por el manejo inadecuado de actividades en las lagunas de oxidación puede llegar a una sanción de $ 80.000.