Guayaquil: Las iglesias se ponen cara a cara en el fútbol

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Guayaquil: Las iglesias se ponen cara a cara en el fútbol

Algunas iglesias católicas formaron equipos de fútbol para enfrentarse en un torneo de monaguillos y unirse más en torno a la religión

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Desde la iglesia buscan unir a los jóvenes mediante actividades que sean lúdicasCHRISTIAN VASCONEZ

No hay una charla técnica antes del partido. Tampoco se forma una estrategia para saber cómo vencer al rival, pero la consigna es clara: disfrutar sin lastimar al prójimo. En un pequeño salón, abarrotado de sillas para estudiantes en el colegio Bernardino Echeverría, se unifican los equipos de las iglesias de Santa Rosa de Lima, en la Isla Trinitaria, y el Inmaculado Corazón de María, del sector de Bastión Popular.

Allí, los más de 20 monaguillos de ambas parroquias se juntan sin uniformes. El padre Andrés Ulloa, risueño y tranquilo, asegura que “el que se pica pierde”. Esa es la única regla del partido. Lo que tiene que primar entre los adolescentes es la lealtad y para este torneo lo más importante no es quien gane, sino la unión.

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Cada uno de los jugadores, luego de una charla espiritual, llega a la cancha. Solo ahí se separan en equipos: de un lado está ‘Los Trinity’, de la parroquia Santa Rosa de Lima, y sus contrincantes de Bastión Popular. Antes de entrar a la cancha, los jugadores se dan la bendición y empiezan a organizarse sobre el césped.

El encuentro, que se dividió en dos tiempos de 30 minutos, terminó 4-0 a favor de ‘Los Trinity’. No hubo calenturas por el resultado, tampoco patadas mal intencionadas.

El árbitro no sacó una tarjeta. Solo pitó unas pocas faltas y la imagen en cada una de ellas era la misma: un monaguillo en el suelo que era levantado por otro adolescente y se daban la mano.

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Desde la iglesia buscan unir a los jóvenes mediante actividades que sean lúdicas.CHRISTIAN VASCONEZ

Entre tanto, a las afueras de la cancha y sobre la reja que la cubre, se hacen algunos familiares y los sacerdotes.

Se asombran por las jugadas de ambos equipos y gritan: ¡Vamos, vamos! Cuando a alguno de los asistentes se le escapa alguna mala palabra, de inmediato lo miran para hacerle saber que no es el lugar indicado para ello.

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“Este torneo de monaguillos nació porque queremos acercar a la comunidad, entonces propusimos a las parroquias que enviaran a los niños divididos en categoría y respondieron algunas de ellas. Este campeonato durará hasta enero”, comenta el sacerdote.

Los partidos son cada sábado, en el mismo colegio. El torneo está dividido en dos grupos de cuatro equipos. El primero de cada cuadrangular pasará a la final, la cual sería en enero.

Una de las figuras del torneo ha sido Ronald Robalino, quien tiene la contextura del colombiano Luis Díaz cuando tenía esa edad.

Se mueve con la misma agilidad y sus piernas, algo frágiles, son difícil de que los contrincantes las alcancen.

El balón parece una extensión de su cuerpo y sus pies se mueven con tanta naturalidad que pareciera estar danzando.

Robalino, quien juega para ‘Los Trinity’, marcó un hat trick contra los monaguillos de Bastión Popular. Ulloa asegura, cada que lo ve tomar el balón, que va a generar una ocasión de peligro y acierta.

Al final del partido, todos vuelven a reunirse, se dan la mano y salen como si no hubiera pasado nada. Se reúnen en otro salón para tomar un refrigerio antes de volver a casa.

“Todos necesitamos de Dios. Junto al desarrollo económico y social también tiene que haber desarrollo espiritual. Si no es así estaríamos incompletos. La iglesia te cambia la vida”, concluye el padre.