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Diario Expreso Ecuador

MOvilidad en Guayaquil

Los baches gobiernan Guayaquil y la paciencia de los residentes

Calles se llenan de huecos que ponen en riesgo al guayaquileño. Vecinos denuncian abandono vial mientras los impuestos aumentan y las obras prometidas no llegan

Riesgo. Baches enormes han generado daños y caídas en varios puntos de Urdesa.

Riesgo. Baches enormes han generado daños y caídas en varios puntos de Urdesa.Miguel Canales

Diana Sotomayor
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Los puntos claves 

  • No hay calle en Guayaquil libre de baches; avenidas principales, calles internas y barrios residenciales presentan huecos que convierten los recorridos diarios en un calvario.
  • La magnitud de los baches ha llevado a comparaciones dramáticas, como las de quienes aseguran que incluso la tripulación del Artemis II, que observó la cara oculta de la Luna, confirmaría que en Guayaquil hay menos cráteres que en sus calles.
  • Vecinos denuncian que, pese a pagar impuestos, patentes y contribuciones especiales, las obras no llegan, los arreglos duran poco y el mantenimiento vial es parcial.

No hay calle de Guayaquil libre de huecos ni barrio donde las quejas no apunten al abandono vial que sufre la ciudad, a la que algunos residentes ya llaman la “ciudad lunar”. Los baches se multiplican en avenidas principales, calles internas y zonas residenciales, convirtiendo los recorridos cotidianos en un riesgo constante para conductores, motociclistas y peatones.

Mapasingue, centro y norte… todo es hueco. Mis impuestos no llegan a nada: ni a calles, ni parques, ni a sombra.Daniela Cucalón, residente de Urdenor

Desde hace semanas, incluso antes de las lluvias que azotaron al Puerto Principal, ciudadanos denuncian ser víctimas de estos agujeros imposibles de esquivar. Mapear las zonas más afectadas resulta casi imposible: cada barrio, sector turístico o zona vulnerable suma sus propios cráteres, sin que se vislumbre —al menos no de forma integral, aunque el Municipio asegura que sí— un plan de reparación o mantenimiento que perdure en el tiempo. A eso apunta la queja colectiva.

Pagamos más y vemos menos. Indigna. El caos del Municipio se siente y lo estamos pagando los ciudadanos.Diego García, residente del barrio Centenario

Diego Montoya, de la ciudadela Las Orquídeas, resume la frustración de muchos, que se escucha en la calle, llega a esta redacción o se multiplica a diario en redes sociales. “Decir dónde están las zonas más afectadas sería como dibujar a toda Guayaquil y ubicarle banderines rojos en cada cuadra… no hay zona que se salve. El asfalto se ha desvanecido y caído en pedazos en toda la ciudad. Son unos pozos en los que caemos. A la autoridad poco le importa. El Municipio puede decir que está trabajando, pero lo hace de dos cuadras en dos cuadras o con arreglos que duran poco. Si viene otra garúa, todo queda en nada otra vez”, se queja. Un problema que se repite año tras año, sin un calendario real de intervención.

Fisuras y pavimento levantado son la postal repetida en las calles de la Kennedy.

Fisuras y pavimento levantado son la postal repetida en las calles de la Kennedy.Miguel Canales

La indignación se extiende al cobro de impuestos que, según los ciudadanos, no se reflejan en obras prioritarias. Hernán Robalino, morador del sur de la ciudad, cuestiona haber tenido que pagar la patente municipal, además de la Contribución Especial de Mejoras, mientras “la ciudad se está desvaneciendo”. “Me cobran, pero el parque de Los Esteros sigue en mal estado, las calles llenas de huecos y sin iluminación. Uso mi RUC una vez al año, pero igual me cobran. Eso no es justo: cada vez hay más impuestos y menos obras”, dice.

La patente municipal, tributo anual obligatorio para personas naturales o jurídicas con RUC que desarrollen actividades comerciales o profesionales, ha sido otro motivo de frustración que se cruza con el abandono vial. Muchos contribuyentes descubrieron valores pendientes de años anteriores que ahora les exigen pagar con intereses, cobros que sienten “retroactivos”. La queja es compartida: denuncian que se les exige dinero que debería reflejarse en obras, pero las calles siguen llenas de baches y agrietadas, con veredas “que excluyen al adulto mayor, en sí, al peatón”, lo que aumenta la sensación de que solo se toca el bolsillo ciudadano sin resultados visibles.

Peatones. En Las Orquídeas y Los Vergeles, quedan expuestos a huecos, sin alternativa.

Peatones. En Las Orquídeas y Los Vergeles, quedan expuestos a huecos, sin alternativa.Miguel Canales

Frustración y riesgos ciudadanos

Gianela Yerovi, de la Alborada, apunta al trasfondo político que frena la atención de las prioridades de la ciudad. “Esa pelea con el Gobierno, durante casi todo el mandato, sumado a que el alcalde Aquiles Álvarez sigue en prisión preventiva y que la alcaldesa subrogante, que nunca fue elegida para liderar la ciudad, ahora tenga que manejar toda una administración, juega en contra de la ciudad. Guayaquil pagó o está pagando este año contribución de mejoras y patentes, pero no vemos a dónde va ese dinero”, sentenció.

En la misma línea, Lisbeth Montesdeoca lamenta que les cobren por “mejoras de años atrás cuando las calles, antes y hoy, están peor que nunca”. “Dizque arreglaron la avenida 25 de Julio y ahora parece que nunca hubieran hecho nada. Yo quisiera que los concejales recorran sus distritos semanalmente, al menos una vez al mes, pero eso nunca pasa. Al distrito 2, por ejemplo, jamás han venido. Nunca”.

Abandono. Huecos cada vez más profundos y veredas dañadas exponen a los vecinos de Sauces.

Abandono. Huecos cada vez más profundos y veredas dañadas exponen a los vecinos de Sauces.Miguel Canales

La guayaquileña Angie Salas cuenta que semanas atrás estuvo a punto de ocasionar un accidente. “Casi me caigo en un bache en la Francisco de Orellana, cerca del Parque Chino. El hoyo es enorme. ¿A quién responsabilizamos por los daños?”, pensó.

En un recorrido realizado por EXPRESO se constató ese malestar de las familias, incluidos peatones que ya han caído en los “socavones urbanos”. Gabriela Alvear, residente de Urdesa, lamenta que los guayaquileños tengan que verse obligados a desplazarse en auto porque las calles los espantan o los ponen en riesgo.

Caos. Las grietas en 31 y Maracaibo hacen imposible la vida cotidiana, incluso trabajar.

Caos. Las grietas en 31 y Maracaibo hacen imposible la vida cotidiana, incluso trabajar.Miguel Canales

Yo quisiera que la tripulación del Artemis II, que fue a observar la cara oculta de la Luna, venga a Guayaquil. De seguro confirmará que aquí hay menos cráteres que allá. Y menos riesgo: allá no hay quien se caiga. Acá hay baches del tamaño de una moto. Yo me he caído tres veces, mi madre dos y mi nieto una. Todos en Urdesa. ¿Qué espera el Municipio?”, cuestionó.

A esperas de las respuestas municipales

Frente a esta situación, EXPRESO solicitó una entrevista a la Dirección Municipal de Obras Públicas para conocer qué se está haciendo y qué se hará, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta. No obstante, ayer por la mañana, en un comunicado oficial, el Municipio informó que ejecuta trabajos para mejorar la circulación, recuperar calles deterioradas tras la temporada invernal y reemplazar pavimento que ya cumplió su vida útil.

El deterioro de las vías se expande en medio de críticas  Los ciudadanos denuncian que los impuestos no se reflejan en obras.

El deterioro de las vías se expande en medio de críticas Los ciudadanos denuncian que los impuestos no se reflejan en obras.Miguel Canales

Esta semana, según indicó, las intervenciones se concentran en la ciudadela San Felipe, donde se inició la rehabilitación de la avenida del Santuario, y luego se intervendrá la avenida Felipe Pezo Campuzano; mientras que en Mapasingue Oeste los trabajos avanzan por etapas. Asimismo, en la ciudadela El Paraíso ya se completó la rehabilitación de 10 calles. Estas acciones, dijo, forman parte de un contrato de mantenimiento que contempla la intervención de 29 kilómetros de vías en las parroquias Tarqui y Pascuales, con una inversión aproximada de 6,4 millones de dólares, en sectores como El Fortín, Florida, Prosperina, Ceibos, Alborada y Urdenor.

No obstante, aún hay una serie de preguntas que quedan en el aire: si la proliferación de huecos responde a falta de presupuesto, negligencia, lluvias o mantenimiento deficiente; qué porcentaje del presupuesto municipal se destina a la reparación vial; cómo se garantiza que los tributos se reflejen en obras; y qué criterios se usan para priorizar las intervenciones.

“Estas son las dudas que la Alcaldía jamás nos responderá. Pasará el tiempo, nos seguirán cobrando y la ciudad se seguirá cayendo a pedazos. Aquí lo único que avanza no son las obras, es el abandono”, cuestionó Amanda Guerrón, residente de Lomas de la Alborada.

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